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martes, 2 de abril de 2013

Historia 0013 - Cuando me ve a los ojos


Y cuando crees haber sentado cabeza, te das cuenta que nunca hubo NADA.

Que planes ha puesto el destino, al enamorarme de alguien que nunca me corresponderá, lo peor de todo es que esto fue mas  que un " Me Gustas", " Te Quiero" " Te Quiero mucho", lo que sentía por el era un "TE AMO" , ¿por que? era demasiado para ser un crush, esto era algo mas, los sentía al cruzar la mirada con él, nunca cruzamos palabra, Jamas, al menos no que yo recuerde. Jamás pensé que el 28 de Noviembre de 2010 me enamoraría de él. Que Cursi, enamorado del guapo primo de tu mejor amiga,pero ¿por que creí que sería correspondido? Bueno , cuando lo llegaba a ver, me sentía  como no sé penoso ,lo observaba cuando él menos lo esperaba, era eso, o su pasión por peinarse, siempre andaba bien peinado, nunca lo vi despeinado, siempre fue muy guapo ya arreglado, y otra cosa, tenía un amigo que hasta donde yo sé, es Gay, pero él es de esos Gay amanerados ¿ Cómo el mas guapo le hablaría a un gay amanereado? Por eso creí " Es mío" Vaya tontería. Todo un imbécil que fui, aaa pero en aquél momento, la Luz de mis Ojos.   Pero cuando me ve a los ojos, todo se detiene, siento magia, no sé una chispa, cuando él me ve, espero que caminará hacía mi y me besará, pero ha decir verdad .el nunca fue Gay, yo lo hize gay a mis ojos, pero siempre fue hetero. Yo lo amaba, por que cuando lo veía mi corazón se aceleraba, mis manos sudaban y desviaba la mirada a otro lugar, por que no podía disimular lo que sentía por él. 

Era único, parte de mi amor nacía en que quizá, solo quizá, Toño era de closet, y por eso mantenía un perfil bajo, jamás pensé en él en una manera morbosa, solo desee poder al menos jugar con sus dedos una vez.  

Si mal no recuerdo 7 veces lo soñé, dicen que si sueñas con una persona es por que esta ha tenido un gran impacto en tu subconsciente y así me pasaba con él, el que mas recuerdo es cuando iba caminado por la plaza, y que yo iba cantando " El presente es lo único que haaaaay" y él venía en sentido contrario y me dijo " es contigo mi vida con quien quiero estar " fue el mejor sueño que he tenido, por eso y además que yo creo que todo pasa por una razón creí "Es Para mí" , 

Cuando le comenté a un amigo de esto dijo " aviéntatele" amm ¡ POR SUPUESTO QUE NO IBA A HACERLO !  es decir, él entro a la Prepa, yo Igual, y lo veía a diario,por supuesto que no le iba a decir " Oye Toño te amo" sería un gran riesgo y probablemente le diría a mas personas y quedaría Humillado D: ! por eso jamás lo mencioné , aunque cuando él estaba cerca, disimulaba que no lo veía cuando en realidad, alucinaba con abrazarlo, besarle el  cuello, y susurrarle al Oído " Te Amo" no me importaría hacerlo frente a toda la prepa con tal de ser correspondido. Pero no es así, esas son solo bobas fantasías de un adolescente.
Para cuando entré a la Prepa. 

Él estaba en el grupo 14 y yo en el 11, él comenzó a ir al Gay , se empezó a poner musculoso, mi amigo dijo que lo mio era solo atracción física, por supuesto que no lo era, cuando lo conocí era delgado, recién empezaba a tener un cuerpazo, siempre quise tocar sus brazos, eran preciosos, jamás lo logré. era difícil no espiarlo, Lo veía 6 días a la semana , salvo el domingo. mi amor por él crecía y crecía. Imagina que a quien tu mas quieres te desprecia, apesar de que no te insulta, tu presencia le es no grata . Así me pasaba con él ! Es que él me enloqueció, 

Me era imposible Olvidarlo  algunas veces creí que él me espiaba , por supuesto no era así, o quien sabe. Ademas, Toño es el mejor amigo de uno de los chavos mas guapos y Populares de toda la Prepa, los llaman "Los Cullen" jajajaja . Él era de ese grupito =$ era uno de sus defectos, pero no me enfocaba a eso! yo veía sus cualidades, apesar que nunca o pocas veces le he hablado , estoy loco por él, es decir ya pasaron 2 AÑOS !! OSEA HASTA LO CUENTO ! 2 AÑOS 1 MES 6 DÍAS !! D:!! Estoy super clavado con él =| .Pienso que él es mi novio, el amor de mi vida, el único .

Pero no sé hay días en lo que creo que jamás me corresponderá, y hay otros en los que creo que correrá a besarme frente a todos , anhelo ese día :') no sé por que me fije en él, no es atracción, es amor, y si, estoy enamorado de él, soy tan tonto que lo esperaría siempre...

Participante # 13

lunes, 1 de abril de 2013

Historia 0012 – Un último recuerdo


Era tarde, debieron de ser las tres de la mañana cuando por fin pude abrir los ojos; estúpidas pastillas antidepresivas que me hacen dormir mucho. Todo estaba en silencio de seguro mi hermano aún no había llegado de estar con su novia y el más pequeño lo habrían dejado con alguna vecina o tía, en fin pude por fin abrir los ojos y solo pude notar a mi amiga, sí; era ella siempre sale de noche y me visita por lo regular dejo la ventana y las cortinas abiertas para que entre, su luz es hermosa igual que todas las noches.

Trate de dormir un poco más pero solo alcance a dormitar, alguien había entrado a mi habitación supuse que era mi hermano asegurándose de que las pastillas me hubiesen hecho efecto y no encontrarme como en veces anteriores, cortándome con algún cuchillo, navaja o exacto. Pero estaba en un error no era el, el no suele sentarse a un lado de mi ni siquiera se preocupa por mí solo lo hace para complacer a mama, esta persona extraña que aún no sabía quién era seguía sentada por un lado mío, sin darle importancia seguí con los ojos cerrados con la cara hacia la ventana.

De repente esta persona, se recostó y me abrazo por detrás pensé por un momento gritar, pedir auxilio; pero me era reconfortante sentir el cariño y calor humano de alguien más, así que sin saber quién era me acomode más, alcance a percibir que era un hombre, alguien masculino no sabría exactamente de qué edad pero era un hombre, sin darle mucha importancia me quede totalmente dormido.

Por alguna razón mi amiga me llamaba pues su luz brillaba más que nunca aquella noche, no me extraño que todo siguiera en calma ya que por lo regular y para que no me altere mama solía pedirle a mis hermanos no hacer mucho ruido, mas sin embargo algo me saco de onda, el seguía ahí, acostado por un lado mío, quise verle la cara pero mi amiga me defraudo su luz se había opacado gracias a que una nube la había tapado, no me quise quedar con la duda así que armándome de valor le toque el rostro, toque su cabello, era largo y muy lacio. Solo alguien se me vino a la mente en ese instante pero no lo podía creer por que se suponía que él estaba en Canadá.

El, el causante de mis heridas en brazos y piernas, quien hizo que me internaran por tres largos meses en un hospital psiquiátrico, no podía ser él, seguramente estaba soñando, mi amiga no se volvió a aparecer por el resto de la noche, de hecho empezó a llover esa noche tuve que cerrar la ventana y correr las cortinas, sin verle el rostro me recosté sobre su pecho pensando que era solamente un sueño que las malditas pastillas me solían provocar.

Justo antes de quedarme totalmente y profundamente dormido por última vez; me abrazo y me susurro al oído: “Jamás te dejare solo de nuevo” diciendo esto me beso, me abrazo fuerte y quede dormido.

Como todas las mañanas era de suponerse mi despertador sonó a la misma hora y aunque había dejado la escuela desde ya hacía mucho tiempo, tenía que ir las estúpidas terapias, desperté y lo primero que vi fue el sol, me calaba la luz como si hubiese tenido fiesta la noche anterior, me dolía la cabeza y un poco la espalda a causa de las pastillas que hacen que duerma como oso cuando hiberna, me puse boca arriba y extendí los brazos, curioso no había nadie, debió de haber sido un sueño, después de todo él está en Canadá.

Me levante de la cama puse un poco de música y justo antes de salir de mi habitación note algo que no correspondía a mi habitación sobre la silla justo a lado de mi escritorio, había un suéter; ese suéter de inmediato lo reconocí pero no podía ser, él estaba a kilómetros de aquí, ese suéter celeste con blanco a rayas y con capucha le pertenecía a el, era el suéter que llevaba puesto la primera vez que nos vimos charlamos esa vez por mucho tiempo y de ahí que nos hicimos amigos.

Él había estado conmigo la noche anterior, no fue un sueño, tome el suéter entre mis manos y lo olí, olía a él, su desodorante y más allá del desodorante su aroma natural, él había estado conmigo aquella noche; jamás supe cómo ni cuándo pero hasta la fecha no he sabido nada de él, solo mi amiga la luna fue testigo de lo que sucedió la noche anterior.
Interrogantes pasan por mi cabeza pero aquella noche jamás la podre olvidar, aún sigue el suéter colgado en lo más profundo de mi guardarropa, tratando de que no se el aroma tan característico de él. Él es solo un recuerdo que en si momento me dolió mucho, que me llevo a hacer cosas que hoy me arrepiento, mi cuerpo quedo marcado, cicatrices que me recuerdan constantemente que jamás lo volveré a ver, y aun que el no lo sepa le deseo la mejor de la suerte y que se cuide mucho…

Participante # 12

domingo, 31 de marzo de 2013

Historia 0011 – Un Amor por el cual luchar


NUEVA OPORTUNIDAD DE AMAR

TE RECUERDO.
El viento se mueve, con la volatilidad de tu recuerdo,
miro al cielo y te recuerdo... sabes. Sin palabras, recuerdo esas miradas en silencio, esas risas y cerrar con la luz del sol mis ojos para besarte y abrirlos al terminar con la luz de la luna, el hacerle creer que estábamos perdidos a la gente desconocida, lo recuerdo, que risa. Yo me siento respiro profundamente, miro al cielo
sonrío y las estrellas atrapan y transmiten esa sonrisa solo para ti, porque lo sé, sé que yo te enseñé a decir te amo perdido en mi mirada, pero tú me enseñaste a mirar el universo y sonreír, miro el tráfico y te recuerdo, los dulces, las rosas, las cartas, los chocolates, y cositas de esas que te regale, que no se si aun están colgadas en las paredes de tu cuarto ...
Lástima aprendiste a dolerme, aprendiste a evadirme tan bien a herirme tan bien, y ahora todo es un recuerdo...tal vez un futuro…

Cierro la laptop frustrada, tengo un fuerte dolor en mi estómago, millones de cosas dan vueltas en mi cabeza; después de leer estas palabras escritas por esa persona que a cualquier chica podría poner de mal humor al escuchar su nombre no sabía que pensar, estaba tan confundida, un enorme miedo me invadía, mi última relación no había sido muy buena, a grandes rasgos habían jugado con mis sentimientos.

Me sentía con mucho temor, no podía permitir otra desilusión más en mi vida, sentía que no aguantaría, ya era mi turno de ser feliz, era mi oportunidad de cambiar y ser una mejor persona.

El tiempo transcurre, el y yo somos ese tipo de parejas que todos  envidian, me gusta nuestra relación, nuestra forma de ver el mundo es tan diferente pero al mismo tiempo tan parecida, no concordamos en muchas cosas, tenemos diferencias pero sabemos manejar cada situación que se nos presenta.

En este poco tiempo, puedo opinar que tal vez él sea el amor de mi vida, tal vez no, pero de algo estoy muy segura “es todo lo que yo buscaba”.

Nuestro tiempo juntos se va volando, es hora de regresar a nuestros deberes, yo estudio medicina en una maravillosa universidad privada, él es abogado, trabaja en un bufet reconocido, asesorado por un conocido mío; le fascina su carrera.

Ella está por concluir, le encantaría especializarse en ginecología.

Llega el momento del final del tramo “la graduación”, es una brillante estudiante por lo cual fue becada por una universidad de Houston, Texas para realizar su especialidad; difícil es abandonar una relación de la cual se llevan 6 años juntos pero para conseguir lo que se propone tiene que hacer sacrificios; habla con él y está de acuerdo tal vez le duela mucho su partida pero así es la vida.

Pasan los días y la hermosa doctora tiene que partir sus últimas palabras fueron, “pronto nos veremos amor mío” y entre sollozos le entrega una carta que decía:


Querido Joan:

Nuestro amor ha sido más fuerte que todas las tormentas que nos ha tocado vivir, es difícil ver partir a la persona que amas con todo tu ser a un lugar muy lejos, se lo que se siente, me llena de placer ver que eres un hombre realizado, que te aficiona tu carrera y que estás viendo por todo tu futuro, ahora es mi turno de ver por mí por venir, no quise decirte nada antes del viaje pero tengo dos días sabiéndolo, ESTOY ESPERANDO UN HIJO TUYO, si mi amor un bebé  que es fruto de nuestro amor, una pequeña semillita que ha ido creciendo dentro de mí, ¿recuerdas aquel día que me marié? Tú bromeaste diciéndome que si tan rápido te iba a hacer papá. Yo estaba muy pálida sufrí una serie de desmayos en algunas de mis clases hasta que llegue a la enfermería donde la doctora me confirmo que estaba embarazada, ¡es maravilloso!, esperaba que me detuvieras pero no fue así.
¡Te amo Joan!


Con amor Marie y tu pequeño bebé



El partió detrás de ella dejando todo lo que logro por ser feliz con el amor de su vida.

Participante # 11

sábado, 30 de marzo de 2013

Historia 0010 - Hasta donde el corazón te lleve

No quiero hacerte creer que esta es una historia de amor, ya sabes lo que dicen: <<no juzgues un libro por su portada>>. De cualquier manera yo sería el menos indicado para hablarte de amor, yo sería el menos indicado para contarte una historia romántica que te haga suspirar, porque yo, más que cualquier otro, nunca he visto el amor a los ojos, y no espero hacerlo, pues siempre tiene un doloroso final, un doloroso final que se da después de un <<amor eterno>> que se juró.

Yo no sabría comenzar una historia como esta, ni siquiera terminarla, pero lo intentare, y espero, que al igual que yo, tú puedas disfrutarla.

Era una fría tarde de otoño, mediados de Octubre, Alice tomaba su café en su cafetería preferida de la segunda avenida de Upper East Side, mientras lloraba en silencio, secándose las tibias lagrimas que cubrían sus mejillas, manchándola de rímel, dejándola con una apariencia lúgubre y tenebrosa.

Alice era una mujer linda, una chica de 26 años que había terminado su carrera en Diseño Gráfico con sobresaliente, de cabello rubio y piel muy blanca, de labios gruesos y ojos marrones grandes, delgada y con una expresión fácil siempre positiva, pero no ese día, ese día que parecía no estar hecho para ella, nublado y frio, con una tristeza invadiendo su alma y el maquillaje distribuido

como un payaso por todo su rostro, su novio acababa de cortar con ella hace una semana, pero la herida en su corazón palpitaba aun, estaba fresca y lo sentía estrujado.

Por otra parte, ah 30 calles de ahí se encontraba un joven conductor de taxi, un joven de cabello castaño y de 25 años, con gestos limpios y movimientos con gracia, un egresado de artes visuales que había llegado a Nueva York con la ilusión de convertirse en un gran actor en Broadway, pero sus sueños se veían detenidos por el estrés, el trabajo, el cansancio, los ensayos en una obra desconocida en Tribecca y todas las cuentas por pagar. Era un hombre atractivo, no de ese tipo de hombres que parecen que son tan guapos que nunca tendrías si quiera la oportunidad de saludarlos, pero tampoco de esos que son tan feos que llegas a desconfiar de ellos. Él era solo eso, atractivo, de cabello negro y ojos verdes, su nombre era Alan.

Él se dirigía por la segunda avenida buscando alguien que deseara su servicio mientras fumaba un cigarrillo esperando su hora de salida, mientras tanto Alice esperaba un taxi por la misma avenida, sorbiendo su café cappuccino, y ya sea por destino, coincidencia, probabilidades, por el universo conspirante, dios, o una fuerza superior, Alice tuvo la suerte de subirse al taxi de Alan, y Alan tuvo la suerte de tener a Alice por pasajera, pues sus ojos se encontraron como el hombre encontró a la poesía, por coincidencia y a la vez por necesidad, para sentir que su vida valía más de lo que esperaban, que su día estaba apenas comenzando y su suerte estaba cambiando.

<< ¿A dónde la llevo señorita?>> preguntó con nerviosismo a la chica rubia, que le miraba los ojos por el retrovisor, preguntándose donde había estado ese hombre toda su vida.

<< Hasta donde el corazón te lleve>> respondió ella en su mente, un deseo carnal la había llevado a pensar en sueños con el chico que acababa de ver, pero… ¿Quién no lo ha hecho antes?, todos hemos tenido un amor de transporte público con el que soñamos una escena utópica de cinco minutos. <<Coney Island>> dijo ella, quería que su sueño utópico durara más de cinco minutos.

“I’ll Stand by you” sonaba en la radio, una balada hermosa de The Pretenders, y una canción muy apropiada para el momento.

<<Si no es una inconveniencia, ¿Qué ha hecho llorar a esta mujer de corazón roto?>>, Alice se limpió la cara con la servilleta del café, viendo el negro de su maquillaje corrido <<como usted lo ha dicho, un corazón roto>>, Alice se rio ante lo tonto que se escuchaba el decirte “usted” al chico que parecía más joven que ella; Alan no sabía que más preguntar, solo estaba ahí, conduciendo a Coney Island, sin nada que decir a la mujer que se encontraba en su asiento trasero.

<< ¿Estudias además de trabajar…?>> le pregunto Alice <<Alan, mi nombre es Alan, y no, ya termine mi carrera, y ahora estoy en un rol en una puesta en escena en Tribecca>> le contesto rápidamente, de manera fluida y sin nerviosismo, porque no estaba preguntándole acerca de su trabajo, si no de su vida personal <<Mucho gusto Alan, yo me llamo Alice, y espero llegues a Broadway>>, le dijo mientras guardaba la servilleta en su bolsillo.

<< ¿Sabes porque el amor es tan cruel Alan? ¿Porque llegan tantos a romperte el corazón?>> soltó Alice de pronto, intentando no llorar, <<No creo que el amor sea cruel>> se encogió de hombros mientras esperaban en un semáforo en rojo, <<Vamos, ¿Nunca te han roto el corazón?>>, Alan tomo un gran respiro y pensó <<demasiadas veces, tantas que mi corazón debe estar vacío, pero nadie dijo que sería fácil>>, pero no dijo nada, solo asintió, disfrutando la música, con el volumen bajo <<Pero creo que eso se debe a que no encontramos a ese amor a primera vista del que todos hablan, ¿entiendes lo que digo?, tu alma gemela>>, el actor cambio la estación de radio <<Y dime ¿qué te pasó?>>, Alice lo miro por el retrovisor de nuevo, esos ojos deberían ser inolvidables, juraría que los soñaría por la noche, esos ojos penetrantes y deseables que envolvían su cuerpo y su alma en pétalos de rosa.

<<Él solo me dejo, dijo que ya no sentía lo mismo que antes>>, Alan quería abrazarla, abrazar a la desconocida de tal manera que no pudiera salirse de sus brazos, porque detrás de esos ojos manchados que veía por el retrovisor, veía esa alma gemela de la que todos hablaban, de la que todos presumían, de la nadie encontraba.

Habían llegado a Coney Island, Alice se bajó del auto y se perdió entre el parque, para jamás volverla a encontrar, y Alan se fue de ahí, para jamás volverlo a encontrar. Y los dos continuaron sus días con normalidad, aunque pensando en la extraña sensación que habían sentido el uno con el otro, aun a través de esa malla negra que los separaba, a través de esa vida que los separaba, esos sentimientos de desconcierto que habitaban en sus corazones.

Cualquiera diría que este es el fin, y pudieran estar en lo cierto, pero, porque contar una historia simple, una historia tan típica como la sal del mar, como la luz de un rayo, como el amor entre desconocidos. Yo no podría describir el amor de manera exacta, pero podría acercarme, tanto como para tocar el rostro de otra persona con el solo sonido de mi voz, hacer sentirle mi cálido abrazo aun estando a millas de distancia, con pocas palabras y un gesto, ¿Acaso se necesita más?
Alan había dejado un hueco en el corazón de Alice, aún más grande que el de su expareja, un hueco que solo llenaría el, en la noche más fría, con más estrellas, cuando ella parezca sola y el sol queme su cabello rubio, como si el oro se derritiera, y cuando solo el pudiese detener sus lágrimas, un hueco que un extraño había dejado en ella, y que de alguna forma se había quedado ahí.

Alice había dejado un hueco en el corazón de Alan, tan grande como una montaña o el mismo mar, que hacia necesitarla a su lado, para que él no pareciera solo, solo con la luna, brillante pero no lo suficiente como para iluminar el abismo que había en su corazón, ella se había convertido en su sol.

Alice busco por los pocos teatros de Tribecca al hombre que había robado su alma, Alan pasaba todos los días, a la misma hora, por el mismo café donde la había recogido, donde la había visto; y así tenían los dos 5 meses buscándose, pero no se encontraban, Alice ya no iba a ese café por buscarlo por las calles de Tribecca y los teatros de Broadway y él ya no hacia teatro para estar todo el día en el taxi buscándola por las calles de Manhattan, parecía otra trágica historia de amor donde parecía algo invisible como el viento los había separado, pero no era así, solo no buscaban bien, no buscaban donde el corazón los llevara, donde ahí estarían ambos.

Perdida entre la lluvia de Manhattan estaba ella, la primavera había comenzado, estaba perdida entre las flores y las aves que sobrevolaban el Hudson, estaba perdida en el cielo, intentando ver el reflejo de los ojos del joven actor, perdido en el cielo, preparado para ser encontrado, y era una buena idea, el cielo era un gran reflejo de la luz, y la luz que emanaban sus ojos debía reflejarse también, pero debían estar tan cerca del cielo como fuese posible, <<hasta donde el corazón te lleve>> pensó Alice y camino entre la 5th Ave. y llego a la 33th, llego a lo más cerca que podía estar del cielo, llego a el edificio Empire State, y subió a toda prisa, parecía una chica loca perdida por el amor, invadida por la desesperación y la impotencia, y sus ojos esta vez sin manchar y pensando tenuemente en el nombre que le daba a ese ser que le había robado la vida <<Alan>>.

Perdido entre la lluvia de Manhattan estaba él, la primavera había comenzado, estaba perdido entre los caminos y árboles del Central Park, estaba perdido en la tierra que rodeaba sus pies, intentando sentir las pisadas tenues que debía tener la joven artista, perdida en esa jungla de concreto esperando ser encontrada, pero era una mala idea, el piso era una limitación humana, y había soñado con ella, elevada en el cielo, gritándole <<hasta donde el corazón te lleve>>, y era buena idea, y partió, abriéndose paso entre la Broadway, a un lugar que él amaba, donde su corazón le llevaba, la ciudad parecía vacía, y llego hasta la 33th, llego a lo más cerca que podía estar del cielo, llego a el edificio Empire State, y subió a toda prisa, hablando en silencio y callando a gritos, parecía un chico loco perdido por dejar el piso, invadido por el amor, por la impotencia, y el esta vez le diría algo lindo, algo que le hiciera ver que quizás había encontrado su alma gemela y pensando tenuemente para sí: <<nadie dijo que sería fácil>>.

Y se encontraron, y estaban como al inicio, sin saber que decir, como dos desconocidos, como las personas que viajaban en un taxi, separados por una malla negra y por la distancia de sus vidas. Alan se acercó, y todo la mano de Alice con la yema de sus dedos y venia la parte más dura, porque sus bocas estaban cerradas, y sus corazones abiertos, latiendo rápidamente, viendo como poco a poco el sol se apagaba y la ciudad se encendía en miles de fuegos naranjas y rojos combatiendo en la ciudad.

Habían esperado ambos ese momento, pero no había palabras para describirlo, y como les dije, yo soy el menos indicado para describirlo, pues no hay palabras existentes para describir a dos almas gemelas paradas una frente a la otra, aspirando sus respiraciones, de forma cercana, muriendo por dentro por no decir nada pero sin tener miedo al mundo, porque se habían encontrado y solo podía consumarse con un beso, un beso que se dieron lentamente, deteniendo el momento, cristalizando la escena, retratándola para la eternidad.
Alan había encontrado a la chica que amo antes de conocer, Alice había encontrado al chico que robo sus sentimientos.

<<Te he buscado…>> dijo Alan <<…y ahora te he encontrado>> termino Alice, se miraron a los ojos, como la primera vez en el taxi, esa primera vez que sintieron una conexión silenciosa, un amor apagado que decidieron encender sin tener que ver en la decisión, y así como algo tan invisible como el viento los separo, algo tan invisible como el aire los había juntado.

Y ahí estaban, abrazados, sonriéndose el uno al otro sin nada que decir, solo sus miradas por conversación, sus sonrisas por espacio, pues no había nada más, ni nadie más a su alrededor, eran solo ellos, en la cima del mundo, en el centro del universo, ellos eran el centro del universo.

<<Nadie dijo que sería fácil>> dijo Alan <<pero me encontraste suspiro Alice, <<nos encontramos>> replico Alan.

<<Hasta donde el corazón nos lleve>> dijo Alice <<ya sea más allá del otro lado del firmamento>> dijo Alan, << o más allá aun, hay que confiar, porque el corazón nos trajo hasta aquí, y a cualquier lado nos puede llevar>> termino Alice.

Participante # 10

viernes, 29 de marzo de 2013

Lo que ves, es lo que hay

Serán esas coincidencias que parecen extrañas, será que me identifico contigo, o que estoy hablando conmigo mismo, aún no lo sé y quizá no lo sepa, pero alguna vez había escuchado algo sobre las 11:11, y de manera inesquivable el destino me une con esa hora y otros eventos de menor o mayor importancia dependiendo del momento anímico en que me encuentre, el caso de este que es aliciente a escribir, mientras podría hacer otra acción menos interesante pero más productiva, dormir; pero no, es un momento, un preludio a algo grande, lo presiento, este el comienzo del comienzo, y como buen viajero errante en esto que no sabemos cómo definir de manera más concreta, si no como vida, he dado la pauta. Ahora siento que sentado, estoy parado, estoy flotando y las palabras se entremezclan con sonidos y con colores, y contigo; en este momento me vienes a la mente, esbozo una sonrisa, un poco forzada, pero no por eso desmerecida hacia ti. Hago una pausa… releo lo anterior y continúo; invito a hacer lo mismo, porque como lo es todo, siempre tienes que ver y otra vez hacerlo, porque entonces tienes dos perspectivas diferentes de lo mismo, es decir que tienes un debate contigo mismo sobre lo que realmente es la verdad. La verdad sale a flote en este escrito, pero no indagaré más ahora en esa palabra. Anteriormente había escrito infinidad de sandeces, garabatos, y como dice Sábato: “Más, todavía, son las incomprensibles historias que me vi forjado a escribir desde que era un adolescente; una y otra vez, traté de expresar el resultado de mis búsquedas, hasta que desalentado por los pobres resultados terminaba por destruir los manuscritos”. Por hoy no es así, pero creo que tengo que aprovechar estos instantes para plasmar concretamente lo dicho por mí. Ahora que la he desahogado un poco, dormiré y leeré esto mañana y para ese entonces ya no tendrá el sentido que tuvo el día de hoy. Todo es en momentos, no puedes reír en un velorio, por ejemplo. Esto ya no puede considerarse como una coincidencia, identificarme a la perfección con alguien que no conozco, pero sí, por sus letras. Es algo más.

jueves, 28 de marzo de 2013

Historia 0009 - Desde aquella vez.


Esa Alejandra, tan bonita como ella misma. Sus ojitos de esmeralda y sus manitas finas como la arena de la playa más virgen que uno puede conocer.


La conocí hace unos meses en la fiesta de unos amigos a quienes invitaron y pues yo fui de colado, al principio me sentí incómodo con tanta gente que nunca había visto en mi vida, y yo un completo extraño y abandonado por mis amigos que se fueron de cacería esperando poder encamar a una de las tantas chicas que se paseaban en faldita, y dejando ver de vez en vez el tirante de su brassiere.


Pero yo no fui con ellos, y entonces la vía ella, bailando y contoneando su cadera de izquierda a derecha, moviendo los brazos de arriba a abajo, y sonriendo cual doncella, con clase. Cuando la vi, sentí que el tiempo se detenía, a pesar de que las luces, y sonidos del lugar me distraían no dejaba de verla, hasta que un tipo alto la abrazo por la cintura y le acomodó tremendo beso, mientras con la mano izquierda hacía un intento de colonoscopia que esfumaron mis esperanzas de que ella estaba soltera y que era una chica de bien.


Así que me salí de la fiesta, encendí un cigarro en las escalinatas del lugar y vi de reojo otra figura sentada fumando un cigarrillo. No recuerdo con exactitud cómo es que pasó, pero a las tres horas acabamos desnudos en mi cama, empezando una relación.


Con el tiempo aprendí que su nombre era Alejandra y que era bailarina de ballet, que le gustaba el teatro, el cine, y que no bebía, y que rara vez fumaba, Ale como le dije con el tiempo era la mujer perfecta para mi, y cuando la veía el tiempo parecía detenerse; sus besos sabían a cielo.


Ella tenía un perrito cruza de chihuahueño con salchicha, le decían el Robin, pero yo le decía "chingadera", porque la primera vez que lo dije no pude evitar decirle "¿Qué es esa chingadera?" mientras lo señalaba y me reía descaradamente.


Cuando cumplimos tres meses de andar, me enteré que era modelo de lencería y corsetería para esos catálogos que venden las señoras quedadas con su vecina, al principio no me molestaba que presumiera su cuerpo, pero luego otros tipos la comenzaron a acosar, y yo sabiendo que no estaba al nivel de ellos atractivamente hablando decidí tomar cartas en el asunto.


Por dentro sé que A, como terminé llamándole estaría de acuerdo si recordara lo que le hice. La llamé un día y le dije que vistiera la ropa más sensual que tenga, que tendríamos una noche de pasión y sudor como nunca antes, así que cuando ella toco a la puerta de mi depa, y al abrir la puerta me di cuenta que traía puesto sus tacones ejecutivos y su gabardina negra la cual estaba cerrada, al cerrar la puerta ella se abrió la gabardina y sensualmente la dejó caer, mostrando unos ligueros blancos, con una tanga con encaje blanco, un corpiño blanco que le resaltaba sus senos, y en ellos tenía escrito "muérdelos", pero no lo hice.


La tomé de la mano y la llevé a mi cuarto, ahí, y la acosté. Y luego amarré a la cama, cada pierna y brazo a la esquina de la cama más cercana, luego comencé a toquetearla y estaba súper empapada... lo raro es que no había llovido.


Le despojé de la tanga y la hice mía, y luego otra, y otra, y otra vez, cuando ya estaba todo deslechado volteé a verla y me dijo que tenía que irse a la casa. Así que procedí a desatarla de los pies, pero entonces comprendí el enorme poder que tenía. ! Ya no tenía que cogerme bisteces crudos! tenía mi propia muñeca sexual! así que no la desamarré. Busqué una pelota de tenis, y se la metí en la boca, y me calentó tanto que pues la hice mía de nuevo, una y otra, y otra vez.


Y entonces me dio flojera su vagina, así que pues me di cuenta que nunca le había hecho sexo anal, así que le dí una y otra y otra vez. Se preguntaran que pasaba con los gritos, bueno, no me preocupaba, me puse unos audífonos y escuchaba a Tool mientras en el estéreo de la casa ponía a Bjork a altos volúmenes, entre los gritos de A. y los de Bjork pocos encontrarían la diferencia.


Y después de hacerle sexo anal hasta que me aburriese, me senté a leer un libro bien bonito, uno de un tal Marques de Sade; en uno sus capítulos decía que lo más excitante para un hombre es hacerle un orificio y penetrarla por ahí, así que como soy muy decente le hice una pequeña perforación en el ombligo y pues que me la ceno.


Ya habían pasado como 5 meses, y cada vez me daba menos ganitas de meterme en sus carnes. Era como, si se descuidara, o no quisiera estar conmigo, y cada vez que detectaba eso le hacía otro huequito y le daba por ahí, pero con el tiempo me aburrí y tuve que dejarla ir.


Fui a la carnicería de Don Cuco, y le pedí prestado un machete, Don Cuco es amigo de hace años y me lo prestó sin chistar, llegando con A. le amarré muñecas y tobillos fuertemente y se los macheteé, luego ponía sal en la herida y limoncito y probaba a tenedorzasos su sabor, hasta le invité a Chingadera, por quien fui para no levantar sospechas.


Y pues con el tiempo me aburría comérmela, y preferí deshacerme de ella, la hice pedacitos, (ya estaba muerta para ese entonces), y pues por más que chingadera quería comer no se la iba acabar, así que eliminé a chingadera, e intenté miles de tácticas para mis fines, pulverizar los huesos con un martillo, disolverlos en ácido, pero la verdad era mucho trabajo. Así que decidí algo bien bonito. Metí su cuerpo en una bolsa grande hermética y la dejé ahí pudrirse por meses, y cuando lo que estaba dentro de la bolsa era más baba que cuerpo, fui a la iglesia más cercana a la media noche, y puse esa bolsota recargada en la puerta, me alejé unos metros y le arrojé lápices, navajas etc... Con el fin de reventar la bolsa de lejos, lo que pasó fue una explosión de tripas, que embarró puertas, piso y demás, y una peste horrible.


Regresé caminando a cada, y le marqué a mis cuates, esperando que tuvieran plan para el fin.


Esa Alejandra, tan bonita como ella misma. Sus ojitos de esmeralda y sus manitas finas como la arena de la playa más virgen que uno puede conocer.


Participante # 9
A.R.A.


Esta historia solo es un escrito más para el concurso, estuvimos de acuerdo en publicar esta historia porque es literatura, con contenido algo bizarro y perverso, pero sólo es un escrito más, esperamos que no les moleste la publicación de dicha historia.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Historia 0008 - El Hada y la Sombra

Hace mucho, mucho tiempo, antes de que los hombres y sus ciudades llenaran la tierra, antes incluso de que muchas cosas tuvieran un nombre, existía un lugar misterioso custodiado por el hada del lago. Justa y generosa, todos sus vasallos siempre estaban dispuestos a servirle. Y cuando unos malvados seres amenazaron el lago y sus bosques, muchos se unieron al hada cuando les pidió que la acompañaran en un peligroso viaje a través de ríos, pantanos y desiertos en busca de la Piedra de Cristal, la única salvación posible para todos.

El hada advirtió de los peligros y dificultades, de lo difícil que sería aguantar todo el viaje, pero ninguno se asustó. Todos prometieron acompañarla hasta donde hiciera falta, y aquel mismo día, el hada y sus 50 más leales vasallos comenzaron el viaje. El camino fue aún más terrible y duro que lo había anunciado el hada. Se enfrentaron a bestias terribles, caminaron día y noche y vagaron perdidos por el desierto sufriendo el hambre y la sed. Ante tantas adversidades muchos se desanimaron y terminaron por abandonar el viaje a medio camino, hasta que sólo quedó uno, llamado Sombra. No era el más valiente, ni el mejor luchador, ni siquiera el más listo o divertido, pero continuó junto al hada hasta el final. Cuando ésta le preguntaba que por qué no abandonaba como los demás, Sombra respondía siempre lo mismo "Os dije que os acompañaría a pesar de las dificultades, y eso es lo que hago. No voy a dar media vuelta sólo porque haya sido verdad que iba a ser duro".

Gracias a su leal Sombra pudo el hada por fin encontrar la Piedra de Cristal, pero el monstruoso Guardián de la piedra no estaba dispuesto a entregársela. Entonces Sombra, en un último gesto de lealtad, se ofreció a cambio de la piedra quedándose al servicio del Guardián por el resto de sus días...

La poderosa magia de la Piedra de Cristal permitió al hada regresar al lago y expulsar a los seres malvados, pero cada noche lloraba la ausencia de su fiel Sombra, pues de aquel firme y generoso compromiso surgió un amor más fuerte que ningún otro. Y en su recuerdo, queriendo mostrar a todos el valor de la lealtad y el compromiso, regaló a cada ser de la tierra su propia sombra durante el día; pero al llegar la noche, todas las sombras acuden al lago, donde consuelan y acompañan a su triste hada.

Participante # 8