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martes, 19 de marzo de 2013

El drama de tener dieciocho

Inexperto18

“El drama de tener dieciocho”

16/03/13
La cosa es que no sé cómo iniciar esto sin sentirme estúpido. Quizá deba presentarme, quizás no. Bueno en realidad no se ni con que finalidad es que he decidido escribir esto. 

Se suponía que sería una especie de diario, pero la verdad es que en estos días no me ha pasado nada interesante que quiera escribir; pero de pronto al dar una cucharada grande al helado que comía hace un par de horas, me llego el “boom” de querer escribir algo junto con la “sensación”, si, esa que te da en el cerebro cuando comes algo frío demasiado rápido.

La verdad me gusta escribir; Y no hablo de poemas o canciones cursis, no es que me desagraden ese tipo de cosas, pero siento que no soy lo suficientemente bueno como para hacer rimar versos. 

Lo mío, lo mío “eran” las novelas románticasdramaticasgayreprimidas, y si, digo “eran”, porque la verdad es que ya he perdido el amor por escribir ese tipo de historias… Como si me sorprendiera.

Siéndoles honesto soy un chico que le pierde fácilmente el interés a las cosas, y siempre las deja inconclusas, bueno, solo hay algo en lo que si soy muy obsesivo y no soy feliz si no termino. Y no, no estoy hablando de masturbarme. *Ba dum tss*, lo sé, soy pésimo con los chistes, pero me gusta hacerlos… No me juzguen.

Amo leer, cuando tengo un libro en las manos no paro hasta terminarlo, si lo sabrá Gabriel García Márquez, que por culpa de su libro “El amor en los tiempos del cólera”, el cual me devoré cuando tenía quince en casi una semana, leyendo de madrugada y con la única luz que la de mi celular me dejó un buen grado de astigmatismo que ahora a mis dieciocho, me hace lucir unas lindas gafas que casi siempre detesto usar.

¡Oh!, retomando ahora que hablo de mi edad volvamos al principio. Esta cosa que aún estoy preguntándome que fin tendrá decidí llamarla “El drama de tener dieciocho”… ¿Por qué?, bueno… porque estoy a unos cuantos días de cumplir diecinueve años, diez días para ser exactos, y quiero en un futuro cuando lea esto darme cuenta de la mentalidad que tenía a mis “dulces dieciocho”.

Siendo franco no sé porque los viejos siempre se refieren a los “dieciocho” como lo más WOW, y que es la mejor etapa de la vida, y no es por generalizar, pero al menos para mí es como tener diecisiete, incluso dieciséis, pero con la diferencia de que ya cuento con identificación y puedo ir a lugares de “grandes”, cosa que he hecho solo una vez desde que tuve la dichosa “ID”, y para ser honesto, me emocione más mostrándole al gorilón que estaba en la entrada del antro que ya era mayor de edad que lo que me divertí estando dentro del establecimiento.

En fin, siempre me voy por las ramas y como ya he llegado a un punto muerto en el que no puedo ligar una cosa con otra para seguir haciendo más extenso esto, optare por presentarme. 
Me llamo Alberto, mi edad no la diré, por razones obvias, soy Mexicano, y como ya mencione arriba en la parte de las “Novelas románticasdramaticasgayreprimidas” no lo dije solo por decirlo, en verdad soy gay.

¿Ya dejaron de pensar en que era innecesario que dijera eso último?, bueno, digo esto porque algo así sentí el día que se lo confesé a mi mejor amiga; Me vio con una cara de “No bebiste decirlo, no ahora”, dado el hecho de que acabábamos de fumar un poco de yerba y era ella quien me estaba contando sus penas de amor; Y yo, torpe y bestia como siempre se lo dije así, de tajo y sin darle tiempo de asimilarlo con el antes “Tengo algo que decirte… es muy importante para mí y si me atrevo a confesártelo es porque te tengo confianza”, yo no dije ni hice nada de eso, solo lo dije, y comencé a llorar… 

Seh, lo sé, no fue lo más apropiado que digamos, pero ya no lo podía soportar un segundo más. Soy un tipo sumamente acomplejado con el tema de mi homosexualidad y mi físico, y no es por echarle la culpa a nadie… pero culpo a mi familia en su totalidad, déjenme contarles porque.

Soy el menor de cuatro hermanos; Todos varones y una media hermana que no era considerada miembro de la familia como tal, pero que en su tiempo quise muchísimo, pero que ahora no puedo ni ver, la detesto; Quizá me atreva a contarles esa historia en el próximo capítulo, pero por ahora en lo que estábamos.
Vivir en una casa con otros tres chicos bastante varoniles, superficiales y hasta cierto punto “populares” no es fácil cuando tú eres el menos agraciado de todos, y peor aun cuando te salen con el sermón ese de que eres demasiado joven para juntarte con ellos y terminan haciéndote a un lado.

Para desgracia mía, y fortuna para ese trio de tarados su relación se fortaleció aún más cuando el mayor de mis hermanos a quien llamare “L” decidió abandonar sus estudios y comenzara a trabajar, y el que le sigue a quien llamare “J” decidiera tomarse un año sabático terminando la secundaria, y entrar a la preparatoria cuando mi otro hermano que solo me gana con un año seis meses entrara a la preparatoria, y por ende, compartiendo el mismo grupo de amigos, las mismas fiestas y en general, compartiendo todo.

Mi relación con “I” (El hermano que me gana con un año seis meses) era grandiosa antes de que eso pasara, pues por la cercanía de edades me hacía confiar más en él y llegaba a sentir que era el único de mi familia que me comprendía.

Y fue así como mis hermanos mayores me robaron al hermano que me tocaba por ley y me dejaron jodido en esa familia de locos… ósea, ¿Quién demonios se toma un año sabático terminando la secundaria y quien de la nada decide mandar a la mierda los estudios y ponerse a trabajar desde una edad tan corta?, ¡Nadie en su sano juicio lo hace!, pero bueno, siento que mis hermanos debieron darles un buen “brainwash” a mis padres para que terminaran cediendo, siempre fueron buenos para salirse con la suya.

Mi hermano “L” es el mayor de todos. Es el típico deportista guapo por el que todas babean y que haga lo que haga siempre le salen bien las cosas, “J” es el hermano que siempre sigue los pasos del mayor, pero que siente que nunca podrá superarlo y solo vive a sus espaldas, y solo por el hecho de ser hermano de alguien “popular”, termina siéndolo él también; E “I”, bueno, él era mi persona favorita en el mundo, hasta que poco a poco fue mutando en una combinación amorfa de “L” y “J”, y que ahora, cuando estos dos ya han hecho sus vidas, el termino tomando su lugar de “chico popular engreído”, y termino decepcionándome por completo.

El hecho de sentirse protegido por un hermano mayor al comienzo de la preparatoria te hace las cosas más fácil, y aún más cuando se suma tu otro hermano mayor a tu lista de amigos de borrachera y sientes que puedes contra el mundo solo por tener aliados como ellos. En esa metáfora tonta explico lo que creo le paso a mi hermano “I”.

Bueno, “L” y “J” se la pasaban jodiendome con mi físico, la genética de la familia resulto a mi favor, pero solo en cuestión de altura y masa muscular. En ese entonces cuando tenía diecisiete y estando en mi pleno desarrollo ya me gastaba mi metro ochenta y seis de estatura, y un cuerpo bastante desarrollado, a tal punto de estar “chonchito”, apodo por el que sufría bullying en casa por parte de mis hermanos. 

Me decían –Con esa estatura y ese cuerpo que tienes basta con que te metas al gimnasio seis meses para que te pongas re bien. Pero a mí no me llamaba la atención nada de eso, yo me sentía a gusto con mi cuerpo, pero por sus insistentes comentarios “hirientes” hicieron que poco a poco fuera acomplejándome. 

Yo prefería leer un buen libro o perderme en mi mundo de fantasía encerrado en mi cuarto con la música de “Oasis” a todo volumen, pero no, nunca me fue posible con ellos. 

Incluso en la infancia cuando su descerebrada cabeza al no inventarse algo mejor que hacer los fines de semana terminaban por ir hasta donde estaba y practicaban conmigo sus llaves de lucha libre que les gustaba ver en la televisión, eso no me desagradaba del todo, porque al menos me enseñaron a defenderme, y hasta me divertía, pues ellos se moderaban al golpearme al ser más fuertes, y yo desquitaba todo mi coraje almacenado sin restricción alguna, haciendo brotar sangre de sus narices o enfados por su parte cuando les daba un golpe bajo, y aunque terminaba por encerrarme en el baño para que no se desquitaran me divertía mucho, pero a la vez me hartaban tanto que prefería evitarlos casi todo el tiempo.

Como ya mencione “L” y “J” me jodian con mi físico, pero mi familia en general fue la que se encargó de acomplejarme con mi homosexualidad, y en especial “I”.

Todos sin excepción, mis viejos, hermanos, tíos, primos y abuelos son más homofóbicos que el vaticano; Aunque estoy seguro que más de uno tiene su “mujer interior” más oculta que la luna en pleno día. 

Tengo la dicha de que no se me nota nada lo gay, tengo voz grabe, cuerpo, caminar y porte de “hetero” y no por ser aparentalista, sino porque es así como me gusta ser.

No me pone nada, nadita lo “pluma”, por lo cual evito a toda costa serlo e incluso tener amistades con chicos así, lo sé, soy raro… pero en fin, tengo mis razones. 

La cosa es que el estar escuchando constantemente las palabras “Joto, maricon, puto, afeminado” durante toda mi vida y de una forma tan despectiva hicieron que inconscientemente me aterrara el hecho de que algún miembro de mi familia se enterara de lo que soy. Y por dios, que decir de las comidas de los domingos en la casa de los abuelos, es en esta parte donde “I” hace de las suyas en mi vida, para mal…

-Te vi la otra vez con una muchacha en el parque Beto, ¿Es tu novia? –Decía mi Tía Lilia con su estúpido tono burlón.
¡Trágame tierra!, decía por dentro mientras sentía la mirada de las casi veinticinco personas que nos reuníamos en al gran jardín de la casa de mis abuelos para comer. 

Las primeras veces me congelaba, ponía mi cara aún más idiota y solo sonriera, ¡De nervios!, de que otra cosa iba a ser; Y por dentro deseando que un rayo le callera en ese mismísimo momento a la Tía Lilia, la típica Tía chismosa que nunca falta en las familias, que le gusta joder a quien se pueda con tal de llamar la atención… en fin.

Después de varias “comidas domingueras” de lo mismo, mi hermano “I” comenzó a joderme con ese tema, no podía escuchar alguna canción de moda, de esas románticas del top, porque no faltaba su comentario de “¿Por qué te gustan esas mariconadas?” y para acabarla de joder, uno de mis mejores amigos llamado Ed y del cual hablare más adelante era gay salido de closeth desde que lo conocí, y jamás hacían mal rollo por eso o algún comentario ofensivo de él, incluso llegaba a quedarse a dormir en casa, venía a comer o a ver películas, y hasta jugaba al Xbox con ellos, cosa que yo detestaba.

Pero cuando mi familia comenzó a insinuarme “cosas” con eso del porque no tenía novia, optaron por hacer hincapié en que dejara de juntarme con Ed para que la gente “no pensara mal”.
La verdad siento que todos en mi familia saben de mis preferencias, pero se niegan a aceptarlo. Es una conclusión a la que he llegado tras mis noches de mirar al techo y profundizar en mi vida, a los padres no los podemos engañar, se engañan ellos solos… Y aunque se den a la idea de que su hijo pueda ser gay, se niegan a aceptarlo. 

Bueno, bueno… Ya son las 2:00 a.m y estoy muy cansado. No sé si encuentren un buen motivo al leer esto, quizá se identifiquen, quizá piensen que no vale la pena leer porque no tiene sexo o que soy tan aburrido que ni si quiera llegaran a este punto para darles la razón, en fin, pero si sigo con esto obviamente tengo que tocar todos esos temas, de esos en los que solo pueden contarse cuando vives “el drama de tener dieciocho”… Ojala les parezca “entretenido” saber de mi vida, porque interesante, lo dudo.

17/03/13
¿Alguna vez se han despertado con la idea en la cabeza de que justamente ese día será mucho mejor que los anteriores?, Yo sí. 

Por desgracia para mi soy de las personas que necesitan sus “cinco minutos” arropado entre las sabanas antes de decidirse a levantarse del todo. Y es en esos miserables y mugrosos cinco minutos cuando esa genial actitud de querer iniciar el día con optimismo se convierte en una idea vacía, gris y sin chiste.

“¿Quién te asegura que el día será tan bueno como piensas?”, “¿Para qué te molestas?, deja de soñar despierto”, son esos los pensamientos con los que usualmente me acribilla mi cabeza y hace olvidarme de todo por un momento, y cuando digo todo, es todo.

Me quedo mirando al techo fijamente, mientras ese silencio “ensordecedor” que se escucha en casa hace que poco a poco regrese a la realidad. Y esas ideas de que “hoy será un excelente día”, son reemplazadas por la de “Otro día más de lo mismo”.

Por lo regular tomo mi celular para leer el mensaje que me ha dejado mi padre, les compartiré el que textualmente me dejó hoy:

“Fui a casa del contador y a llevar la camioneta al taller, dejé dinero en el buró de abajo por si quieres comparte algo de comer, nos vemos al rato. Te quiero hijo” 

Leo el mensaje en unos tres segundos y arrojo el celular lejos de mí; Desde que mamá se fue de casa mis días han sido tan monótonos y solitarios que la verdad es que si me he deprimido terriblemente.

Me he parado de la cama y fui al baño a mear y a cepillarme los dientes. El sabor tan dulce y extraño que tiene la pasta dental casi siempre me da asco, pero que se le hace. 

Después voy a la cocina, y siento como si un balde de agua fría me cayera encima, pues por lo regular los domingos a esa hora ya estaba el desayuno servido y la voz de mamá retumbaba por toda la casa para que bajáramos a desayunar; Pero de eso ya no hay nada, ahora la cocina luce tan triste y limpia como nunca la había visto. 

Voy al refrigerador para tomar un yogurt y me preparo un sándwich, no tengo ánimos de prender la estufa. Subo hasta la computadora y ahora heme aquí escribiendo esta mierda que quizá nadie se tome la molestia de leer.

En el capítulo anterior dije que hablaría de mis viejos, y bueno, es importante que lo haga ya que comienzo a escribir como lunático y dejo pasar muchos detalles. Ellos hasta hace unos meses eran un matrimonio de veinticinco años con cuatro hijos y un “error” adoptivo que es mi media hermana. 

Yo, al ser el menor de sus hijos a veces me hacían sentir como si hubiese sido el “pilón”, ya saben, como cuando ibas a la dulcería de pequeño a comprar y cuando te llevabas una buena cantidad el señor te recompensaba con unos cuantos dulces más, cosa que te hacía sentir feliz de inmediato. Bueno, algo así paso con ellos al engendrar otro hijo, pero siento que quizá no se alegraron del todo cuando supieron que iban a tenerme. 

Y no digo que mis viejos no me quieran, o que me traten mal, sino que a mí ya no me tocaron las “épocas felices”, cuando mis viejos aún se querían “para toda la vida”.

Lo irónico es que su “para toda la vida” duro veinticinco años, de los cuales diez se la pasaban peleando por tonterías, dejando de hablarse por semanas y en tan solo una noche como por arte de magia, arreglaban sus diferencias y amanecían felices de la vida y preparando hot-cakes para todos.

Yo no podía quejarme. No era que fuéramos millonarios, pero Papá tiene un buen trabajo y podía mantener perfectamente a una familia de siete, aunque en realidad vivíamos seis en la casa, pues mi hermana vivió casi siempre en casa de mis abuelos, pero era mi padre quien la mantenía y termino por costarle su carrera como Abogada.

Tengo todo lo que necesito para ser “feliz” y un poco más, claro, “feliz” entre comillas porque la verdad es que nunca lo fui del todo. 
Lo más graciosos de todo es que yo nunca tuve una relación buena con mi viejo, es más, lo conocí cuando tenía tres años de edad, pues por “no sé qué” de su trabajo tuvo que irse a vivir a otro estado de la Republica, y como la coneja de mi madre se acababa de aliviar de mí, no pudo irse con él de inmediato. El punto es que durante mi infancia lo vi como el señor que venía de vez en cuando y traía regalos para todos. 

Y en mi adolescencia, comencé a verlo como un cajero automático, si, de esos que tienen los bancos. Sabía perfectamente que se sentía culpable por no verme “crecer”, y nunca me decía ‘no’ a nada. Y la cosa es que ni él ni yo mostrábamos afecto el uno por el otro, nos teníamos “respeto” y sabíamos que éramos padre e hijo, pero actuábamos como conocidos que viven en una misma casa.

Cosa contraria con mis hermanos, pues como ya mencione a ellos les toco vivir en el esplendor del matrimonio de mis padres y su relación con mis viejos era muy buena. Bueno, ahora les contare como son las cosas hasta el día de hoy.

Tras el divorcio de mis viejos, irónicamente terminé viviendo con mi padre y mi hermano “I”; Mi madre se fue a vivir con mi abuela y mi media hermana a una ciudad que está a quince minutos en carretera de donde yo vivo. 

Mi hermano “L” en Julio cumple su primer aniversario de bodas, al lado de su linda esposa y el chiquitín consentido de todos, el primer y único sobrino que ha tenido esta familia. 

Y como mencione en el capítulo anterior, “J” siempre quiso seguir los pasos de “L”, pero mediocremente, pues en cuanto terminó su carrera que trata sobre alguna rama de las Ciencias Sociales, no recuerdo cual, se fue a vivir con la primera chica que se encontró y bueno, según lo que yo observo, él parece ser infeliz al lado de ella.

Mis amigos se sorprendieron aún más que yo cuando les dije que me quedaría en la cuidad con mi padre. La verdad es que yo adoro a Mamá, aunque se enojaba con facilidad, nunca fue tan drástica con nosotros y siempre la vi como la linda chica que se casó a los “dieciocho” por amor, con su primer novio, e ilusionada con que había encontrado a la persona indicada con la cual estaría el resto de su vida.

Siempre me han dado ganas de preguntarle a mamá si tuvo un amor platónico que no fuera mi padre, me frustra el hecho de pensar que solo se haya enamorado una sola vez, y que no haya llegado a “viejita” al lado de quien ella creía iba a ser el amor de su vida. 

Nunca se lo he preguntado porque temo que diga que no, que solo ha amado a mi padre y que incluso ahora que es una mujer “felizmente divorciada”, no se vaya a dar el lujo de conocer a alguien más, como lo hace mi padre, quien no pierde el tiempo en salir con mujerzuelas que solo lo quieren por su dinero casi todos los fines de semana. 

Mi relación con mamá era muy buena, pues sus hijos predilectos al volar del nido y dejarla a solas conmigo no le quedó más remedio que enfocar toda su atención hacia mí, y no era porque no quisiera a mi emo/acido hermano “I”, pero este siempre actuaba como si no existiéramos y si no estaba en la calle, se la pasaba encerrado en su habitación.

La cosa es que no me sentía en la soledad absoluta con una madre como la mía, quien no podía hacer los quehaceres de la casa si no tenía a todo volumen la música de “Rocio durcal” o alguna otra de esas artistas que les gusta escuchar a las mamas despechadas; Tiene el mejor sazón del mundo y aunque fuera superficialmente le interesaba saber de mi vida, de mis amigos y todo eso. 

El día de mi cumpleaños iré a visitarla (y por mi obsequio), y creo que ha llegado el día en que le confiese mi homosexualidad, esperando no que me apoye, con que me comprenda me daría por bien servido.

Se preguntaran entonces como es que no la preferí a ella en vez de a mi padre a la hora de elegir con quien vivir. Bueno, la cosa es que mamá está enferma, les he contado cosas del matrimonio de mis viejos, pero como todo hay cosas bien intimas y necesitaría un capítulo entero para contarles tooodos los motivos por los cuales ellos se separaron. 

Mi madre padece algo así como “nerviosismo explícito”, a veces cuando peleaba fuerte con papá le daban unas crisis muy graves, llegando incluso a lastimarse a sí misma, solo fueron unas tres veces pero las suficientes como para saber que algo no andaba bien con ella.

De tiempo comenzó a hacerse farmacodependiente, pues decía que le dolía la cabeza y se sentía abrumada todo el tiempo, creíamos que eran síntomas por parte de los nervios que padecía, pero después nos dimos cuenta de que eran causados por otras cosas.

La cosa es que mi madre por ayudar a sus hermanos (unos tíos a los cuales detesto), le pidió al banco una fuerte cantidad de dinero poniendo en garantía la casa en la que vivo, y los queridísimos tíos jamás le pagaron ese dinero, incluso desaparecieron de la cuidad y dejaron a mi madre embarcada con la deuda. Mi madre se desesperó y comenzó a exprimir a mi padre en cuestión económica, hasta que mi viejo comenzó a notar su cambio de actitud tan radical.

Para ese entonces mamá se la pasaba todo el día pensativa y haciendo cuentas, de mal humor y hasta deprimida; Hacia la comida y los quehaceres muy apenas y no dejaba sus tranquilizantes ni un segundo.

Fue cuando en una ocasión que llegue de trabajar me entere de lo que ya sabían los demás miembros de la familia desde hacía varias semanas. Los intereses del banco subieron mucho y estaban a punto de quitarle la casa a mi madre, y esta volvió a tener otra de sus crisis, mi papá en un acto desesperado por evitar que eso sucediera remato unos terrenos que tenía por allí y vendió su precioso “Volkswagen Cabrio” con el que le encantaba pasear por la cuidad en los días soleados.

La condición que le puso mi padre a mi madre para liquidar la deuda con el banco fue que tenía que cederle las escrituras de la casa para que no volviera a hacer otra estupidez como esa, a lo cual mi madre se negó, y mi papá le dijo que entonces se la vendiera, que le daba el dinero que le debía al banco y un poco más con tal de que las escrituras ya no estuvieran a nombre de ella.

Mamá lo pensó mucho, pero fue con una llamada del banco que decidió tomarle la palabra a mi padre con la condición de que también le firmara el divorcio, y así lo hicieron.

La separación de mis padres no me afecto tanto como mis amigos creían, pues desde hacía muchos años yo sabía que esto tarde o temprano pasaría, y digamos que ya me había hecho a la idea.

Si no me fui a vivir con mamá fue porque ella me lo pidió. Yo tenía listas mis maletas para irme a donde fuera que ella me llevara, sin importar que fuera bajo un puente, pero tras una charla donde me pedía perdón por “abandonarme” y se disculpaba por haber sido una “mala madre” según ella, me suplico que me quedara con papá, pues ella nunca iba a poder darme lo que él podía darme económicamente hablando, y yo estaba por iniciar la universidad, y al ser mayor de edad, si me iba con mi madre mi padre se quitaría de toda obligación de pagarme la carrera, y ella no podría pagármela tampoco.

Fue así como accedí a quedarme con el viejo, llámenme interesado, mal agradecido, lo que quieran, pero así como mi madre la cago, mi padre a lo largo de toda su vida lo fue haciendo una y otra vez, llamémosle infidelidades, llamémosle alcoholismo, llamémosle maltratos “psicológicos”, llamémosle como queramos, pero todo eso provoco que yo no sintiera amor por mi padre, sentía respeto, incluso admiración por ser un hombre trabajador que a pesar de sus faltas veía por su familia, pero lamentablemente, sus faltas descompensaban esas cosas buenas que veía en él. 

Fue algo así la charla que tuve con mi amigo Ed el día que le conté del divorcio y que me quedaría con papá:

-Pero si tú lo odias… ¿Estás seguro? –Decía con una voz que rara vez escucho en él, como tomando las cosas enserio.

-No lo odio, simplemente no le quiero como un hijo debe querer a un padre, pero qué más da… Yo necesito de él aun.

-Pero eso es egoísmo puro de tu parte, ¿Crees poder soportarlo a él y al frívolo de tu hermano “I”?

-Trataré –Conteste a secas. –Y si Ed, es egoísmo quizá, incluso egocentrismo, pero no me dejaras mentir que es razonable, pues si de eso depende mi futuro no me importa, es lo que me trató de decir mi madre.

Él se encogió de hombros y me sonrió dándome la razón. La verdad es que no sé qué hubiera sido de mí sin mis amigos, pues aunque yo diga y me intente hacer a la idea de que ya “estoy bien”, la cosa es que no siempre fue así.

Sin duda alguna de Junio de 2012 a Marzo de este año han sido los peores meses de mi vida. 

Por una parte fue duro ver a papá triste y hasta llorando por la separación. Ese tipo frió que parece tener corazón de roca, que jamás demuestra lo que siente, y el verlo allí tan derrotado y sin convicción me noqueo por completo; Y los mensajes a media noche de una madre arrepentida de sus actos tampoco ayudaban mucho; Ni sus llamadas donde le escuchaba llorar y se la pasaba pidiéndome disculpas por haberme dejar solo, ni tampoco eran gratificantes mis visitas donde me consentía y sobre atendía como su fuera un niño de seis años.

No lo sé, fueron tantas cosas de diferentes ámbitos que me dejaron hecho una magdalena por varios meses, sin querer salir a ningún lado, en una depresión terrible, y lo diré, hasta sin ánimos de vivir. 

By: Alberto

domingo, 17 de junio de 2012

Carta enviada a: "Concurso Carta a Mis Padres"

Esta fue una carta que envié a un Concurso el pasado mes, el concurso se llamaba "Carta a Mis Padres" que organizaba el Instituto Mexicano de la Juventud, lamentablemente no quedé en la siguiente etapa, pero eso no evita que pueda publicar mi carta en este blog, espero que les guste y ahí me dicen que les parece...

            Hola como estas, espero que bien, si, de verdad espero que estés bien, aunque no lo creas de esa manera…

            Bueno, pues sabes, te diré varias cosas que siento en este momento, y como lo digo, es en este momento, puede que después no sienta lo mismo, pero ahora así lo siento…

            Para comenzar, creo que estoy hablando con una persona que sería desconocida para mí, si, muchos dirán, pero es que él es tu… si lo sé, pero yo no te conozco como para decirte así, sé que lo eres pero no siento que lo seas…

            De niño, me hubiera encantado poder hablarte más seguido, sabes, cuando mi mamá me decía, oye Juan, escribe una carta para mandársela a tu… yo me ponía tan contento, no sabía que decir, tenía muchas cosas que contarte porque hablaba muy poco contigo, así que trataba de decirte lo que para mí creía era importante, lo sé, varias veces parecía más bien una carta a Santa Claus, que una carta para ti, pero así lo pensaba en ese entonces…

            Luego crecí, estuve en la secundaria, esperaba poder hablar contigo para contarte todo lo que me sucedía, pero era una vez al mes las veces que hablabas, muy poco, además que solías hablar más con mi mamá, lo entiendo es tu… pero yo quería hablarte y decirte algo más que un simple, ¿Cómo estás? ¿Cómo te ha ido en la escuela? Quería contarte sobre mis amigos, mis logros y donde es que estaba, pero no había mucho tiempo, la tarjeta se acababa…

            Seguí creciendo, y me daba cuenta que seguías existiendo, pero sólo como palabra, como la frase de, pero es tu… lo sé, así lo sentía durante la preparatoria, puesto que no hablaba ya casi contigo, mi madre era la que te contaba lo que pasaba conmigo…

            Recuerdo que después de cumplir 16 viniste a vernos, pero era muy poco el tiempo que estarías aquí, te invité a que me vieras, a que vieras lo que hacía cada semana, quería que te sintieras orgulloso porque lograba algo, salir actuando todos los domingos, escribir el guion cada semana, quería que te sintieras muy orgulloso de mi, pero al parecer eso no te importó, no quisiste ni siquiera pasar por mí, mandaste a mi madre para que fuera por mi mientras tu esperabas en el carro, porque decías: “Si entro, todos me van a ver y van a querer hablarme, no saldría en un buen rato, y lo que quiero es estar con ustedes”, si, tal vez pasaría de esa manera, pero solamente quería demostrarte que no era un inútil como lo has creído, porque… ¿sabes?, crees que el ser útil es tener un maravillosos trabajo donde ganes mucho dinero, y al parecer no te importan mis logros si es que no tienen remuneración económica…

            Fuimos a otro lado, para “Salir en familia” porque si salíamos en Cocula, te reconocerían y no te dejarían tranquilo preguntándote cosas, yo iba muy molesto durante el camino, puesto que esperaba que me dijeras, estoy orgulloso de lo que haces, pero ni siquiera viste que hacía, lo que si recuerdo, es que durante el viaje viste a un pobre anciano por la carretera, quisiste ayudarlo, y mencionaste que algún día pondrías un asilo para que estuvieran los ancianitos, puesto que era más importante ayudar a un anciano que a un niño, porque un niño puede crecer, hacer su futuro y lograr mucho, está joven, pero un anciano ya no encuentra trabajo, nadie los quiere porque sólo son estorbos, entonces, esas eran tus razones, ¿sabes? eso me agradó, además de no saber que fueras así, te admiré por ello…

            Después seguí creciendo, y hablábamos mucho menos, creías que era por la vez que me molesté contigo, además por no estar nunca en los momentos importantes, pero ¿sabes? la verdad no era así, las cosas malas que suelen pasarme las olvido, muy fácilmente, no guardo rencor a nadie por algo que me haya hecho. Pero no hablaba contigo porque me enfadaba que siempre preguntaras lo mismo, que no te interesara saber más de mí, conocerme mejor… sólo preguntabas si ya tenía empleo, si seguía estudiando, como iba en la escuela y eso era todo, y ¿mi vida personal?, ¿que hay sobre ello?, mis logros, metas, sueños, anhelos… además también quería conocerte más, pero no te dejabas conocer, siempre ocultabas todo lo que te sucedía, jamás querías contarnos nada. Por esas razones no quería hablar contigo, además de que siempre que contestaba el teléfono me preguntabas, ¿Está tu madre? que eso para mí es: “Me la podrías pasar”, así que por eso luego, luego te la pasaba y te dejaba hablando…

            Ya tengo 21 años, ya no soy el niño de brazos, ni el de 2 años, ni el de 5, ni el de 12, el de 16 o el de 18, ya eso quedó atrás, siempre quisiste dar lo “Mejor” a tu familia, pero eso ocasionó que dejaras de tener familia, no sólo el dinero es importante, sino el amor y la comunicación que se tiene dentro de la familia, son errores que se pueden cometer, que luego llegan a costar demasiado, porque no se perdieron días, ni semanas, ni meses, fueron años perdidos, 21 años sin convivir como familia, a excepción de las veces que venías… tus venidas “Express” de una semana o menos… sólo recuerdo tres veces que hayas venido, no recuerdo más porque no te diste la oportunidad, ahora entiendes que hubiera sido mejor, pero como digo, él hubiera no existe…

            No te juzgo yo por lo que hayas cometido, tampoco te guardo rencor ni mucho menos. Te agradezco mucho por el apoyo “Económico” que nos brindaste, nos ayudó mucho, pero eso se consigue fácilmente… el cariño, amor, comprensión y todo eso… creme que no, además, no te odio, simplemente no te conozco… así que espero que me entiendas si es que no te puedo decir Papá…

Atentamente tu hijo:
Juan Manuel Buenrostro Terán (Joanito Goodface)

viernes, 29 de julio de 2011

29 de Julio...

            Hola, como andan todos el día de hoy, espero que súper bien y de maravilla porque ya es viernes, comienza el fin de semana, listos para salir de fiesta o a reunión con los amigos…

            Pues el día de hoy, es 29 de Julio, podría decirse que un día más o un día menos, como quieran decirlo, para mí es como un día cualquiera, aunque existe un motivo para que no sea sólo un día cualquiera…

            El día de hoy es un día importante, pero a la vez no, sabes por qué, porque tu así lo has querido siempre, que este día pase como un día más, como un día cualquiera, sin sentido alguno, pero tú sabes que no es así…

            Muchas cosas pudiéramos hacer, sabes, pero por las razones que hayan sido, no hemos realizado nada en este gran día, 29 de Julio, para pasarlo como un día más, un día cualquiera como siempre lo has querido…

            Sé cuál podría ser tu motivo para no realizar nada en este día, pero sabes, ese motivo siempre ha sido más grande que el pasar un buen rato en ese día, no tanto por mí, sino, más bien por ti, pero así lo has querido siempre…

            De hecho, casi no te queremos hablar ese día, porque al parecer no te gusta que te llamemos, no te gusta escuchar esas palabras que se mencionan normalmente en ese día, pero eso es una cuestión que tú y sólo tú has decidido, que pena, además que en este año, ni siquiera tenemos un numero tuyo para poder hablarte y decirte.... bueno, tu sabes…

            Muchos pasarían un día así muy contentos y felices, porque es una buena excusa para poder estar unidos y juntos como una familia, pero pues, lo sé, nosotros ya no tenemos familia…

            De todas formas, aunque sé que no te gusta nada de esto, que no te gusta que te digan esas palabras que se dicen, yo si lo haré, no me importa que no te guste, porque yo lo hago sinceramente y deseándote lo mejor para ti, así que…

Muchas Felicidades Papá, espero que te la pases muy bien en este día, tu cumpleaños, que tus sueños, metas y todo lo que te propongas en este nuevo año de vida lo puedas llegar a cumplir, te deseo lo mejor del mundo, porque aunque no nos hemos tratado mucho o no hemos platicado lo suficiente para conocernos bien, sigues siendo mi padre y sin ti, no estuviera en este mundo, que Dios te dé muchos años más de vida, son los mejores deseos de tu hijo, Juan Manuel Buenrostro Terán…
Muchas Felicidades Papá en tu día...

domingo, 26 de junio de 2011

Especialmente para ti...


Especialmente para ti...
            Hola como estas, espero que bien, si, de verdad espero que estés bien, aunque no lo creas de esa manera…

            Bueno, pues sabes, te diré varias cosas que siento en este momento, y como lo digo, es en este momento, puede que después no sienta lo mismo, pero ahora así lo siento…

            Para comenzar, creo que estoy hablando con una persona que sería desconocida para mí, si, muchos dirán, pero es que él es tu… si lo sé, pero yo no te conozco como para decirte así, sé que lo eres pero no siento que lo seas…

            De niño, me hubiera encantado poder hablarte más seguido, sabes, cuando mi mamá me decía, oye Juan, escribe una carta para mandársela a tu… yo me ponía tan contento, no sabía que decir, tenía muchas cosas que contarte porque hablaba muy poco contigo, así que trataba de decirte lo que para mí creía era importante, lo sé, varias veces parecía más bien una carta a Santa Claus, que una carta para ti, pero así lo pensaba en ese entonces…

            Luego crecí, estuve en la secundaria, esperaba poder hablar contigo para contarte todo lo que me sucedía, pero era una vez al mes las veces que hablabas, muy poco, además que solías hablar más con mi mamá, lo entiendo es tu… pero yo quería hablarte y decirte algo más que un simple, ¿Cómo estás? ¿Cómo te ha ido en la escuela? Quería contarte sobre mis amigos, mis logros y donde es que estaba, pero no había mucho tiempo, la tarjeta se acababa…

            Seguí creciendo, y me daba cuenta que seguías existiendo, pero sólo como palabra, como la frase de, pero es tu… lo sé, así lo sentía durante la preparatoria, puesto que no hablaba ya casi contigo, mi madre era la que te contaba lo que pasaba conmigo…

            Recuerdo que después de cumplir 16 viniste a vernos, pero era muy poco el tiempo que estarías aquí, te invité a que me vieras, a que vieras lo que hacía cada semana, quería que te sintieras orgulloso porque lograba algo, salir actuando todos los domingos, escribir el guión cada semana, quería que te sintieras muy orgulloso de mi, pero al parecer eso no te importó, no quisiste ni siquiera pasar por mí, mandaste a mi madre para que fuera por mi mientras tu esperabas en el carro, porque decías: “Si entro, todos me van a ver y van a querer hablarme, no saldría en un buen rato, y lo que quiero es estar con ustedes”, si tal vez pasaría de esa manera pero solamente quería demostrarte que no era un inútil como lo has creído, porque sabes, crees que el ser útil es tener un maravillosos trabajo donde ganes mucho dinero, y al parecer no te importan mis logros si es que no tienen remuneración económica…

            Fuimos a otro lado, para “Salir en familia” porque si salíamos en Cocula, te reconocerían y no te dejarían tranquilo preguntándote cosas, yo iba muy molesto durante el camino, puesto que esperaba que me dijeras, estoy orgulloso de lo que haces, pero ni siquiera viste que hacía, lo que si recuerdo, es que durante el viaje viste a un pobre anciano por la carretera, quisiste ayudarlo, y mencionaste que algún día pondrías un asilo para que estuvieran los ancianitos, puesto que era más importante ayudar a un anciano que a un niño, porque un niño puede crecer, hacer su futuro y lograr mucho, está joven, pero un anciano ya no encuentra trabajo, nadie los quiere porque sólo son estorbos, entonces esas eran tus razones, sabes, eso me agradó, además de no saber que fueras así, te admiré por ello…

            Después seguí creciendo, y hablábamos mucho menos, creías que era por la vez que me molesté contigo, además por no estar nunca en los momentos importantes, pero sabes, la verdad no era así, las cosas malas que suelen pasarme las olvido, muy fácilmente, no guardo rencor a nadie por algo que me haya hecho, pero no hablaba contigo porque me enfadaba que siempre preguntaras lo mismo, que no te interesara saber más de mí, conocerme mejor, sólo preguntabas si ya tenía empleo, si seguía estudiando, como iba en la escuela y eso era todo, y mi vida personal, que hay sobre ello, mis logros, además también quería conocerte más, pero no te dejabas conocer, siempre ocultabas todo lo que te sucedía, jamás querías contarnos nada, por esas razones no quería hablar contigo, además de que siempre que contestaba me preguntabas, ¿Está tu madre?, que eso para mí es, “Me la podrías pasar”, así que por eso luego, luego te la pasaba y te dejaba hablando…

            Ya tengo 20 años, ya no soy el niño de brazos, ni el de 2 años, ni el de 5, ni el de 12, el de 16 o el de 18, ya eso quedó atrás, siempre quisiste dar lo “Mejor” a tu familia, pero eso ocasionó que dejaras de tener familia, no sólo el dinero es importante, sino el amor y la comunicación que se tiene dentro de la familia, son errores que se pueden cometer, cuestan muy caros luego, porque no se perdieron días, ni semanas, ni meses, fueron años perdidos, 20 años sin convivir como familia, a excepción de las veces que venías, tus venidas “Express” de una semana o menos… sólo recuerdo tres veces que hayas venido, no recuerdo más porque no te diste la oportunidad, ahora entiendes que hubiera sido mejor, pero como digo, él hubiera no existe…

            No te juzgo yo por lo que hayas cometido, tampoco te guardo rencor ni mucho menos, te agradezco mucho por el apoyo “Económico” que nos brindaste, nos ayudó mucho, pero eso se consigue muy fácilmente, el cariño creme que no, además, no te odio, simplemente no te conozco, así que espero que me entiendas si es que no te puedo decir Papá…

Atentamente tu hijo:
Juan Manuel Buenrostro Terán (Joanito Goodface)

sábado, 25 de junio de 2011

Papás, me podrían escuchar!!!

        Papás, me podrían escuchar algún día, pero quiero que de verdad me escuchen, no que sólo me oigan. Con estas palabras iniciaré la plática del día de hoy, que son palabras que más bien, van dirigidas a los padres de parte de su hijo.

            Papá, necesito contarte muchas cosas, no sabes cómo quisiera que me comprendieras, porque estoy muy cansado de ver que “Pretendas” que me entiendes, si verdaderamente no lo haces.

            No sabes con qué ganas he querido decirte muchas veces lo que me ha pasado durante el día, las cosas que he hecho, o las emociones que he tenido, pero, creo que hoy no será el día, porque hoy vienes cansado y no te puedo molestar con mis tonterías.

            Mamá, muchas veces he esperado que me demuestres tu amor, ese amor que dices tanto tenerme, que sienta yo verdaderamente que me quieres y que me estimas, yo sé que si me regañas y me castigas cuando hago algo malo es porque de verdad te importo, pero hay otras formas en las que me podrías demostrar el amor que me tienes. 

           Cómo extraño esas caricias que me dabas en mi cabello cuando era niño, como extraño esas palabras que me decías cuando llegaba de la escuela “¿Cómo te fue en la escuela?”, pero también entiendo que ahora no puedas hacer o decir todo eso, porque estás cada día más cansada o tienes que hacer otra cosa más importante, entiendo, tu tiempo es valioso.
            Yo no sé cómo es que muchas de las veces sacan conclusiones de lo que hago o de cómo es que soy, si es que no me conocen verdaderamente, no saben cómo es que me comporto verdaderamente porque no te das el tiempo para conocerme mejor, pero lo entiendo, no hay tiempo para tonterías…

            Me molesta que muchas de las veces me critiquen por cómo me visto, por cómo me peino, por las personas con las que me junto o insinúen cosas que yo no he hecho. Me molesta que digan que soy de tal o cierta forma; si no han tenido tiempo para conocerme y yo sé que a tu vecina o a la vieja que te viene a decir lo que “Hago” le haces más caso, además que para ella hay que dejar tiempo exclusivo, porque es la que te cuenta “Mi vida, lo que hago o dejo de hacer”.

            Bueno, acepto que si me he pasado en ocasiones, puesto que les he llegado a mentir, y en ocasiones digo que voy a tal lugar y me voy a otro lado, pero eso lo hago porque cuando te quiero contar de las cosas que me pasan o el por qué me gusta hacer algo, sólo me regañas y no te das el tiempo de Escucharme, yo sólo te oigo gritar y muchas de las cosas que me dices me lastiman y me duelen, porque no sabes cómo pasan realmente las cosas.

            Además tu Papá, cuando me hablas por teléfono, sólo hablamos unas pocas palabras, porque la tarjeta se te va a terminar, y no hablamos sobre lo que alguna vez quise contarte, sobre mis experiencias que he tenido, puesto que no estamos cerca y no nos vemos en años, pero tú siempre te has preocupado más porque no falte dinero en la casa que has olvidado lo que hay en ella, y no me refiero a las cosas materiales, sino a las personas que dejas tiempo sin ver “Por darles lo mejor”, pero sabes, aún no he encontrado una tienda en donde pueda comprar el tiempo perdido sin estar contigo, o alguna tienda donde vendan el cariño y comprensión que un padre puede tener con su hijo…

            Además, estoy cansado de que traten de corregir mis errores, cuando fueron ustedes mismos que cometieron los mismos, sabe, en esos momentos no quisiera una voz que me diga que hice mal, eso ya lo supe de la peor manera, necesito una persona que me escuche, me entienda, me comprenda y me estire la mano para ayudarme a salir del problema, porque ahorita que te tengo podrías ayudarme a corregir mis errores y no sólo regañarme, quien sabe después y no estés para ayudarme con esos errores que seguiré cometiendo porque nadie me ayudó a saber cómo salir de ellos.

            Bueno, creo que por el día de hoy, es todo lo que te diré, espero que lo hayan leído, y si no, te entiendo, no tienes tiempo de escucharme…

Te quiere, tu hijo
Joanito Goodface

viernes, 24 de junio de 2011

Cuando pensabas que no te veía,,,

             Hola a todos, espero que estén teniendo un maravilloso Viernes, viernes sociable, viernes para salir con los amigos, salir a pasear y comenzar el fin de semana…

            El día de hoy, les tengo otra pequeña reflexión de Mariano Osorio, esta va dedicada para todos los padres, que sienten que sus hijos no los escuchan, pero es porque en lugar de escuchar, los observan…

Cuando pensabas que no te veía...
            No te preocupes porque tus hijos no te escuchan, preocúpate porque te observan todo el día…

Mi primer dibujo...
            Cuando pensabas que no te veía, te vi pegar mi primer dibujo en el refrigerador e inmediatamente quise hacerte otro…

Arreglando la casa...
            Cuando pensabas que no te veía, te vi arreglar y disponer de todo en nuestra casa para que fuese agradable vivir, pendiente de detalles y entendí que las pequeñas cosas son las cosas especiales de toda la vida…

Orando...
            Cuando pensabas que no te veía, te escuché pedirle a Dios, y supe que existía un Dios al que le podía platicar y en quién confiar…

Amigos...
            Cuando pensabas que no te veía, te vi preocuparte por tus amigos sanos y enfermos y aprendí que todos debemos ayudarnos y cuidarnos unos a otros…

Ayudando...
            Cuando pensabas que no te veía, te vi dar tu tiempo y tu dinero para ayudar a personas que no tienen nada, y aprendí que aquellos que tienen algo, deben compartirlo con aquellos que no tienen…

Me acurrucaste...
            Cuando pensabas que no te veía, te sentí darme un beso por la noche y me sentí amado y seguro…

            Cuando pensabas que no te veía, te vi atender la casa y a todos los que vivimos en ella y aprendí a cuidar todo lo que se nos da…

Responsabilidad...
            Cuando pensabas que no te veía, vi como cumplías con tus responsabilidades aun cuando no te sentías bien y aprendí que debo ser responsable cuando crezca…

Te vi llorar...
            Cuando pensabas que no te veía, vi lágrimas salir de tus ojos y aprendí que algunas veces las cosas duelen y que está bien llorar…

            Cuando pensabas que no te veía, vi que te importaba y quise ser todo lo que puedo llegar a ser…

            Cuando pensabas que no te veía, aprendí casi todas las lecciones de la vida que necesito saber para ser una persona buena y productiva cuando crezca…

            Cuando pensabas que no te veía, te vi y quise decir Gracias, Gracias por todas las cosas que vi… Cuando pensabas que no te veía…