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viernes, 5 de abril de 2013

Historia 0016 - El extraño del autobús


Capítulo I: La Rutina del Sábado

Desde qué estaba en bachillerato le pareció un sacrilegio en contra de las normas del sábado, el tener que levantarse temprano para ir a barrer el plantel. Un año después cuando tenía que madrugar los sábados para ir a trabajar siguió creyendo lo mismo al principio, pero después se consolaba con el hecho de que le pagaban por madrugar y contestar llamadas. Ese sábado fue diferente; era un lunes de enero (sábado disfrazado de lunes) frío y gris, muy típico de la época. Esperaba el camión en el lugar de costumbre, James Hetfield le susurraba por los audífonos "Enter Sandman", ella cantaba sin emitir ningún sonido. 

Siempre cantaba mientras esperaba, hasta que aparecía el camión. Subía al camión y pagaba el pasaje, ignorando cualquier intento de flirteo que el chofer o el boletero le hacían. Caminaba por el pasillo en busca de asiento pero extrañamente ese sábado el camión iba lleno.

- Ni modo- dijo en voz alta para sí misma.

En ese momento estaba de pie en la mitad del pasillo, cuando de repente volteó a su lado izquierdo y lo vio por primera vez. Su rostro estaba iluminado por la escasa luz grisácea que se filtraba por la ventana y como sí fuera conspiración divina en ese momento en sus oídos comenzaron a escucharse las primera notas de "I've just seen a face". Y lo que pasa con ella es que cada vez que ve a alguien que le llama la atención, no lo deja de ver; primero con cautela, luego con curiosidad y la curiosidad terminaba en acoso. Se había vuelto profesional en las "artes de acosar". Cada vez que acosaba venía a su mente la canción del acosador, "Every breath you take", cada suspiro, cada movimiento... Ella lo iba a estar observando.

Había algo en ese extraño, algo que nunca había visto en otras personas, en este caso víctimas de su mirada acosadora. No era externo, era una cosa interna, tenía que conocerlo. Pero ese sábado no, era demasiado pronto, tenía que acosarlo un poco más y por lo menos saber de donde era; aunque algo le decía que era de ________, podría ser.

En ese momento el extraño abrió los ojos, ella apartó su mirada, la fijo en la enfermera que estaba frente a ella leyendo un libro de medicina. Aún así con el rabillo del ojo lo siguió observando, vio como descorrió la cortina y como con un movimiento rápido se asomó y vio al exterior. También vio como tomo sus cosas y se puso de pie. Comenzó a andar por el pasillo atiborrado de gente, se abría paso con algo de cuidado sin perder el garbo. Y ahí lo vio bien, tenía una imagen ruda, para ella era como un sueño adolescente.

Cuando paso a su lado, ella quiso pasar inadvertida, dejo de respirar en ese momento pero jamás dejo de verlo hasta que se perdió de vista por la puerta del camión.

Capítulo II: Notas

Cuando aquel sábado término, el recuerdo del extraño se fue cuando las primeras estrellas comenzaron a llenar el firmamento azul marino, el color de las noches en invierno.

Durante toda la semana ella trató de tomar la misma línea de camiones, pero todo con resultados infructuosos, nunca estaba ahí. 

A los pocos días olvidó el asunto, su vida siguió con normalidad. La misma hora de entrada, el mismo cubiculo gris oficina, los mismos gringos llamando y ella muy sonriente vendiendo su alma a cuarenta y tres pesos la hora; y el diablo siempre ahí presente con su cable de teléfono que se convertía en látigo lunes y martes, porque de alguna u otra manera tenía que controlar el caos del call center, no podía dejar ir a ninguna de esas almas esclavas a su servicio. 

Transcurrió la semana todo igual de monótono, hasta un jueves que iba en el camión con su tía. El camión se detuvo en _________, estaba oscuro y hacia frío; ella comenzó a ver a las personas que subían al camión, cuando de repente ahí apareció el extraño. Era la segunda ocasión que lo veía aunque esta vez solo se limitó a observarlo por menos de dos minutos, al final desapareció entre la oscuridad de los últimos asientos del camión.

Al siguiente sábado tomo el mismo camión, y ahí estaba. Otra vez dormido frunciendo con ligereza el entre cejo, esta vez no la convenció con ese sueño tan falso. Tomo asiento cerca de el, quería acosarlo mientras fingía dormir; y aunque fingía dormir era vulnerable a ella con su mirada acosadora. Pero esta vez el sueño fue más fuerte y término quedándose dormida, cuando despertó el ya no estaba.

Los siguientes sábados, ya tuvo certeza de algunas cosas, tal como lo sospechaba el era de ________, siempre se sentaba en el mismo lugar procurando el lado de la ventana y claro ni dormía solo fingía hacerlo, una cosa muy notoria fue su manera de vestir que te vendía una imagen de chico rudo, un James Dean fan de Metallica. Todo un sueño adolescente para ella, había que admitirlo.

Llevaba varias semanas acosandolo y sabía todo lo que a simple vista se podía desentrañar, se había aprendido su rutina e incluso apostaba consigo misma sobre la playera que iba a usar ese día. Sabía todo eso, excepto su nombre... 

"Hola! Sabes te he observado desde hace unas semanas (sólo observado nada de acoso) y pues sabes me intriga, saber como se llama mi víctima (no eres una víctima, claro pero es por así decirlo)... Espera no te asustes, es broma... (yeah right bitch)..."

Y eso era lo que pasaba por su cabeza cuando pensaba como entablar una conversación con el. 

Para su suerte y desgracia enfermó, se quedo afónica y falto unos días al trabajo. No hacía nada, la enfermedad le quitaba la voluntad de levantarse, se quedaba en cama usando la computadora (nada nuevo ver una película, las redes sociales, etc.) 

Entonces comenzó a hacer lo que mejor sabía, acosar por las redes sociales. Empezó con las personas "cheesy" como tipas que le caían mal, ex novios y terminaba con las personas que le llamaban la atención viendo los amigos en común y cosas así. 

Estaba en el perfil de no se quien, cuando le dio por ver los amigos que tenía esta persona; estaba revisando de manera muy rápida cuando de repente vio una foto de perfil que se le hizo familiar.

Regreso y la vio con detenimiento, se emocionó de solo pensar que había un 90% de coincidencia con su víctima. Entro al perfil y vio más fotos... Efectivamente era el. Lo había encontrado por accidente y ahora sabía su nombre, se llamaba ______. 

Dio click en "agregar contacto" y cerro la página como quien esconde la evidencia de un brutal crimen.

Capítulo III: Mucho gusto señor Sparrow. 

Esa misma noche cuando ella entró a su página en la red social tenía varias notificaciones ninguna importante. Hasta qué la vio: "______ ha aceptado tu solicitud".

No exploto de felicidad, simplemente exclamo un "bingo" que sonaba más a victoria en esta batalla secreta de miradas y acoso. Pero ella siguió con su orgullo disfrazado de timidez, no le hablo esa noche, ni a la siguiente, ni en toda al semana; se podía decir que a ella le urgía hablar con el, pero no iba a dar el primer paso, no cedería así de fácil como mujer desesperada. 

Se obsesionaba con el asunto pero era cuestión de horas de trabajo para qué se le olvidará todo.  En realidad todo se le olvidaba ahí, los malos y buenos recuerdos, las personas, la escritura, la musa e incluso el español se borraban por completo. El diablo se encargaba de eso, era parte de su trabajo, por eso era el diablo.

La costumbre de verlo cada sábado en el camión perdió interés cuando porfin conoció su nombre. Ese sábado no lo vio en el camión, tampoco ese sábado fue tan detestable en el trabajo porque sabía que al final del día agitaría un poco la melena y repartiría golpes a diestra y siniestra en ese concierto al que planeaba asistir. Y así fue ese sábado, ya de febrero, donde por primera vez en muchos meses se olvidaba del mundo entre el mundo.

Cuando regreso a su casa lo primero que hizo fue compartir su experiencia del día a todos por medio de las redes sociales, se esperaba comentarios y "me gusta" pero lo que no se esperaba fue esa pequeña ventana del chat con un "Hola" que fue escrito por su víctima favorita. Ese fue el primer contacto que tuvo con el, la plática fue acerca del concierto, los dos habían estado en el mismo lugar pero no se vieron para nada. Hablaron sobre información en general, la música, las bandas y los guitarristas; todo normal. La conversación murió porque ella se quedo dormida, pero estas conversaciones nocturnas recién comenzaban, la pequeña barrera entre desconocidos a conocidos se empezaba a romper.

Comenzaron a conversar todas las noches, había algo en el que la hacía ser ella misma, no había necesidad de fingir nada. Y las conversaciones siempre eran monopolizadas por ella. Que hacia, porque lo hacía, para quien lo hacia... Pero nunca daba santo y seña, sólo datos generales, había una barrera en ella todavía, la de la confianza.

-Sabes? Eres una persona muy difícil de descifrar para mi, tienes demasiado misterio y eso me intriga- le dijo el una noche en mitad de la conversación.

-No me doy a conocer tan fácilmente, dame tiempo...- contesto ella.

Las conversaciones eran amenas, hasta que un día el dijo:

-Como sería una conversación en vivo y a todo color contigo?

-Fácil!-dijo sin pensarlo- sería como sí platicarás con Daria Morgendorffer, soy sarcástica y fría como ella.

-Que gracioso, en cambio si platicaras conmigo sería como platicar con Jack Sparrow- contesto el.

-En ese caso, mucho gusto señor Sparrow...- contesto ella divertida con la idea de que hablaba con un ebrio de primera.

Las conversaciones llegaban a su fin a eso de las 23 horas cuando a ella se le cerraban los párpados y pensaba que el día siguiente tenía que tomar llamadas estresantes. 

-Te conozco de alguna parte?- le dijo ella una vez, lo escribió con un cinismo inmenso porque ella era su acosadora.

-Pues sí te vas en el camión que pasa a las 7:15 por _______ tal vez me hayas visto- contesto el.

- Sabes? Sólo los sábados tomo ese camión, los demás días me voy temprano.

-La próxima vez si te llego a ver te diré: "Eres _______?- dijo el enseguida escribió un "hahaha".

Las semanas se hacían cortas desde que mantenían esas charlas nocturnas, los días y las noches volaban.

Cuando llego el sábado, la adrenalina estaba en ella, estaba en todo su sistema. Por primera vez hablaría con su acosado, la excitaba a la idea y le causaba curiosidad al mismo tiempo. Subió al camión y su mente estaba en blanco, ni si quiera el "Master, Master" del señor Hetfield la concentraba en la canción. Ni si quiera lo busco en los asientos uno por uno, lo olvido. Pero cuando volteó a su lado izquierdo en la parte de atrás del camión lo vio ahí, sentado "durmiendo".

-Me das permiso?- pregunto ella.

El abrió los ojos, le sonrió y dijo:

-Tu eres _______?

-Depende quien lo pregunte.

Se observaron unos momentos y se limitaron a sonreír.

Capítulo IV: Los besos forzados. 

La espera del sábado se le hacía muy lejana, en ese momento los días se volvieron largos y las noches muy cortas. Las pláticas que en algún momento llegaron a ser eternas ahora parecían de sólo unos cuantos minutos. Pero por fin, habían hablado de simplezas de la vida y el trabajo, pero lo habían hecho frente a frente. La experiencia no la decepcionó, fue muy grata, inesperada pero superaba las expectativas. Así pasaron los siguientes sábados cuando tomaron la suficiente confianza entre ellos y se comenzaron a hacer cariños que dolían o dejaban moretones.

Hasta qué uno de eso sábados pasó. Ella se levantó como de costumbre, pero la premonición surgió cuando amarraba el cordón de su bota izquierda: "me va a besar", lo pensó en voz alta. El pensamiento le causaba algo de morbo, besar al tipo que solía acosar, ni si quiera en sus sueños más descabellados había considerado esa opción. Esta vez cuando subió al camión lo hizo con normalidad, camino hasta la parte trasera del camión y le toco la frente para despertarlo.

-Good morning Sunshine!- exclamo ella mientras él abría los ojos y se recorría al asiento de al lado. 

Ella tomo asiento junto a él y comenzaron a platicar de cosas sin sentido como siempre, pero sin fingir. 

De repente ella tuvo el impulso y no resistió la tentación de jalar su barba, lo hizo de manera rápida e inesperada que él no tuvo tiempo de reaccionar y sólo le dijo: 

-La próxima vez que james mi barba te besare.

-No me digas- contesto ella con tono de burla.

Pero si algo le creía y le daba miedo de él, esas eran las amenazas siempre las cumplía, y en tan pocas semanas de conocerlo había notado esa característica. Dejo el asunto así aunque hay que admitirlo le causaba morbo besarlo, y además la premonición de ese día tenía que pasar de alguna u otra manera; pero así dejo el asunto, casi casi lo olvido.

En mitad de la plática sobre negros y crack, el impulso la volvió a invadir y jalo su barba. Y el ni tardo ni perezoso le tomo la cara entre sus manos y comenzó a besar no con suavidad, era mas bien con algo de violencia, algo demasiado inusual para ella. Ella forcejeó y al final se zafó de sus manos, él volvió a insistir y ella siguió con la negativa. Se quedaron viendo directo a los ojos recostados en el asiento del camión, nadie decía nada, sólo se escucha el rumor del motor y algunas canciones de norteño que el chofer escuchaba. 

-Déjate besar-dijo él sin quitar la mirada de sus ojos.

-No-contesto ella con un tono demasiado frío. 

Esta vez él se acerco a ella. Ella no se movió, no quería besarlo pero en el fondo había algo que le decía que sí; era una especie de curiosidad que quedaría insatisfecha si no lo hacía y bien dicen que la curiosidad mato al gato. Él comenzó el beso, ella no lo siguió de inmediato, todavía pensaba y tenía los ojos abiertos. Cuando comenzó a seguir el beso cerro los ojos y perdió el hilo de la memoria, hasta que a su mente vino la pregunta: "y si tiene novia?". Abrió los ojos y miro por la ventana, se apartó de sus labios y le dijo:

-Aquí te bajas verdad Sunshine?

Él se asomó por la venta y sonrió con sarcasmo, tomo sus cosas y se despidió de ella con un común y corriente "hasta luego pequeña" y se encaminó por el pasillo.

Cuando se quedo sola, pensaba en ese beso pero no sentía nada, ni tristeza ni alegría, nada. El día transcurrió sin mucho que contar, las cosas se le olvidaron como siempre. Incluso esa noche hablo con él y ninguno de los dos mencionó el beso, la plática fue normal, sólo que al final el se despidió con una frase:

-No te enamores de mi.

-No caigo tan bajo "Casanova"- escribió ella.

Desde aquel día cada que se veían terminaban besándose. Esos besos no tenían nada de sabor a ternura, tenían un sabor a deseo. Eran un sincero "te quiero en mi cama".
La espera del sábado se hacía cada vez más larga, la semana tenía más triquiñuelas y el trabajo cambiaba. El diablo decidió que el infierno empezaría una hora más temprano, y sería así por cuatro semanas. Lo único que eso podía significar era que ya no habría más razón para ir al trabajo los sábados, por lo menos en cuatro semanas. Esa misma noche le dio la noticia, inesperadamente él la tomo con tristeza pero con la promesa de visitarla un día después del trabajo.

El último sábado que se vieron en el camión, ella estaba cansada, así que solo llego y se recostó a su lado intentó dormir pero no podía, eran sus últimos minutos juntos hasta no sabía cuando.

Como la última vez se quedaron recostados en los asientos, de manera que se podían ver directo a los ojos. Hablaron de cosas sencillas, esperando el momento del adiós temporal. 

En ese momento el la besó, este beso fue diferente, era tierno y lleno de cariño, un cariño que ser hizo muy inusual. Esta vez ella no puso resistencia alguna, dejo que las cosas fluyeran.

-Por fin! Has dejado de resistirte-exclamo el cuando se separaron.

-Al final te acostumbras sabes?-contesto ella.

-Te extrañare-dijo él.

-Sólo son cuatro semanas, aparte sabes donde buscarme- dijo ella y se asomó por la ventana y dijo con algo de tristeza- Aquí te bajas.

Se vieron a los ojos, él comenzó a tomar sus cosas y antes de levantarse del asiento le dio un beso de despedida, un beso que se quedaría en su memoria en las próximas dos semanas.

Capítulo V: Jueves.

Su vida no podía ser más perfecta, tenía un trabajo, tenía amigos, lo tenía a él... Pero que pasa cuando el pasado regresa y toca a tu puerta otra vez pidiéndote una oportunidad? Ella no era el tipo de persona que le dice no a las oportunidades. Le dijo si pero aún así la decisión le tomo una noche entera en vela y siete cigarrillos para pensarlo. Se quedo dormida pensando en el tema, cuando la decisión estaba tomada. Se volverían a ver las caras ese domingo y hablarían, llegarían a un acuerdo, llegarían de nuevo a un nosotros. 

En ese momento cuando se reconcilio con D se olvidó de todo, incluso de su Sunshine. El trabajo en lugar de volverse más ameno con un pensamiento nuevo, se volvió insoportable, tanto que dejo de obedecer al diablo. Comenzó a hacer su voluntad y se reveló contra el señor de los infiernos. La comunicación con su Sunshine paso a segundo plano, dejo de ser primordial para sobrellevar la noche y día. 

Y fue un jueves cuando él se decidió a visitarla, ella lo recogió en la parada del autobús, y lo llevo a su lugar favorito, un parque apartado de la civilización. Después de estar con él por escasos minutos, la felicidad se completó en ella. Platicaron y se molestaron como de costumbre, se olvidó de D por instantes, se concentró demasiado en el momento. Se sentaron en una de las bancas, muy juntos, demasiado. La conversación se volvió mediocre, para romper la tensión el la abrazo y ella como siempre jalo su barba y le dijo:

-Te besaré. 

-Hazlo-la reto.

-No quiero! 

-Pues yo si- y comenzó a besarla de inmediato.

Fue un beso demasiado largo, de los pocos besos que comenzaban sin forzar nadie y sin agresión. No pensaba en nada, hasta que una luz en la memoria le recordó a D. No eran nada todavía, sólo estaban en planes. Pero de que algo iban a ser en el futuro era seguro, pero aún así no era oficial. Sintió por primera vez en muchos años una pizca de remordimiento y lo dejo de besar. El saco su celular y vio la hora.

-Es hora de la fuga pequeño monstruo- dijo él.

-Tu lo has dicho bestia- le contesto ella.

No se volvieron a ver en las siguientes tres semanas, pero igual no lo extraño, ni falta le hizo. 

Con D todo marchaba sobre ruedas, pero las manías extrañas de él, de guardarse todo y contárselo a todo mundo primero antes que a ella le hicieron pasar un rato amargo.

Cuando por fin hablo, fue como una cachetada de realidad que la saco de la prisión de mentiras en la que vivía. No le dolieron las palabras, le dolió más el hecho de haberlo decepcionado. Y fue un miércoles cuando otra vez dejaron las cosas por la paz, pero con una palabra a la mitad, la permanencia.

El jueves por casualidad del destino Sunshine regreso, traía malas noticias, se iba. Doble dosis de realidad. Esta noticia dolió más. Aún así él no le negó una última tarde juntos. 

Al final cuando esperaban el camión, ella se recargó en su hombro y dijo: 

-Ahí viene tu camión, creo que esto es el adiós.

Él sonrió con tristeza, la volteo a ver y como aquel día de la despedida temporal la beso en los labios. Ese beso sabía a un amargo adiós. Se levantó y subió al camión sin decir nada más. Ella camino de regreso a su casa sin voltear atrás.

Participante # 16

jueves, 4 de abril de 2013

Historia 0015 – Ya era tarde

Ya era tarde, tenía que llegar al instituto en sólo 10 minutos, y aún faltaban 4 ó 5 cuadras. Peor todavía hay un tráfico espasmódico, tengo que esperar a que el semáforo detenga a los autos para poder cruzar. Cada segundo mi corazón latía millones de veces, con la razón que de llegar tarde significaría arruinar mi puntualidad perfecta, mi proyecto final el más importante. Sé que no es tan normal que me preocupara tanto por ello, realmente lo hago por seguir siendo lo que mis padres y maestros esperan que sea. En el fondo sabía que llegar tarde no me importaba, el proyecto podría presentarlo otro día, pero tendría menor calificación.


Después de haber soportado los 45 segundos más desesperantes de mi vida por fin pude cruzar la que parecía ser la última calle, el instituto se ubica en la cuadra siguiente, al mirar el reloj me doy cuenta de que aun dispongo de 3 minutos.

Trataba de correr pero había una gran multitud de personas que cruzan a mi tiempo pero a ambos sentidos, tuve que resignarme a avanzar  a su paso. De vez en vez sobresalgo la cabeza para ver cuánto resta por caminar: 3 metros; la mitad. 3 metros que marcan la diferencia de decepción y cumplimiento. En la que fue la última vez que sobresalió mi mirada fue cuando logré ver a la mujer más hermosa que mis ojos negros habían visto. El rostro blanco más bello que es custodiado por unos ojos cafés claros y radiantes que no dejan detalle sin detectar… continué admirándola no pude pasar desapercibida su brillante cabellera castaña y completa y naturalmente lacio.

Cada momento ella se acercaba y mi corazón late cada vez más rápido, si llegara a estallar ella sería la culpable. Se acerca justamente frente a mi está a sólo 1 metro, técnicamente frente a frente. No pude seguir fijo hacia adelante así que me detuve y miré mis zapatos no me había percatado antes de lo sucios que estaban… busqué cualquier estúpido pensamiento para no caer en la realidad de que ella estaba cerca, más de lo que imagino, pero nada podría distraerme. Veo cientos de zapatos y tenis que caminan a mi alrededor, pero fueron un par de zapatillas elegantes los que hicieron que mi mente depositara toda su atención en ellas pues de detuvieron a centímetros de los míos. Inhalé  y fui levantando la mirada y poco a poco voy analizando aquellas piernas finamente depiladas; las dueñas de las zapatillas, después noté un vestido rojo penetrante en un estilo y confección que resalta la belleza de aquella mujer. Con cada centímetro que conocía de aquel ser iba enamorándome más y más, pues ¿Cómo no adorar a esas piernas tan delicadas pero fuertes? ¿Cómo no amar a esos glúteos tan firmes y decentes? ¿Cómo no admirar a aquellos senos enormes pero discretos?  ¿Cómo no amar ese rostro tan alucinante, tan bello… tan inocente? ¿Cómo no desear besar esos labios enormes y rojos? ¿Cómo no ser cautivado por los ojos más infantiles pero por dentro asesinos que pudiera tener una mujer?

En este momento nuestras caras se ven a sólo 40cm de distancia. La veía fijamente a los ojos, podía observarme en ellos, ella me miraba de igual manera. Ella… no puedo llamarla de otra manera, ¿Cómo mencionarla de otra manera? Si ni siquiera sé su nombre. Aquello me frustra.

Sonrió, cosa que logró hacerme infinitamente feliz, no pude reír, temo que no le guste mi sonrisa, así que solo me sonrojé y miré de nuevo al suelo, esto se ha convertido en la mejor desviación de mirada. Sus dedos cálidos tocaron mi barbilla y al instante sentí escalofríos, hizo que levantara el rostro y la volviera a ver… sonrió de nuevo, no sé si deseo que sonría más o que deje de hacerlo, pues cada vez que lo hacía siento que mi corazón pasa de latir como si no hubiera un mañana a detenerse como si no le necesitara, como si con su sonrisa pudiera sobrevivir, y en realidad eso creí.

Comenzó a acercarse, aún más de lo que ya estábamos, no logro imaginar cuantos colores experimenté en mi rostro en ese momento. Noté que cerró los ojos, pero continuó aumentando la cercanía, imité la acción. Y todo sucedió. Nos besamos. Sentí y disfruté cada fracción de segundo que iba creando nuestra unión labial. Me pareció que el tiempo no existía, creímos que en el universo sólo estábamos mi amada y yo, jugando con nuestras lenguas. Después de lo que sentí que era una eternidad reducida a segundos separamos los labios, sonrió y sonreí.

El semáforo se había puesto en verde y los conductores comenzaron a molestarse y hacen sonar el claxon insistentemente. Noté en ese momento miles de sonidos. Volví para ver a mi amada. Ya no está. Miré a todos los lados en busca de mi mujer.

El sudor recorre mi frente. Miré mi reloj 7:40 a.m. me levanté del suelo y me senté en la cama. Reaccioné y recordé que tenía que llegar al instituto a las 8:00 a.m. y presentar mi proyecto final. Salí apresurado de la casa. Faltaban 8 minutos. Forzosamente tengo que llegar, de eso depende mi futuro. Aún faltan 4 cuadras… 4 calles qué cruzar.   Traté de acelerar el paso pero no pude ir más rápido que la multitud. Sólo fala una calle, ¡Sólo una! Pero es en la que hay más tráfico. Pero dispongo de 4 minutos. Debo lograrlo. El semáforo se tiñó de rojo y las personas pudimos pasar, por fin después de los segundos más estresantes de mi vida. Sentí un pequeño escalofrío, algo familiar. No tuvo importancia. Traté de sobresalir del conjunto de personas para ver el final de la calle. No faltaba tanto. Volví a sobre ver por encima de todos y recordé todo, ella estaba caminando con su despectiva elegancia.  Jamás sentí un nerviosismo como el de ahora. Todo me incitaba a pensar que se haría en la realidad. Cada vez ella más cerca, cada vez yo más nervioso. La pude ver a sólo un metro de distancia y me detuve. Traté de revivir mi sueño, e hice la acción de mi fantasía: miré al suelo. Y esperé a lo que iba a suceder.  Perdí la paciencia y levanté la mirada, ella iba pasando por un costado, me miró y sonreí estúpidamente. Me percaté de la repugnancia que sufrió al verme. Me sentí como una basura.  No pude contenerme y rompí en llanto, todo lo que hubiera pasado quedó solo en mi mente, en un estúpido sueño. Los autos pitaban. El tiempo me jugaba una broma. Me dolió la cabeza, y mi pecho lo sentí a reventar. Consulté mi reloj… 8:15 a.m.

Ya nada importaba.

Participante # 15

martes, 2 de abril de 2013

Historia 0013 - Cuando me ve a los ojos


Y cuando crees haber sentado cabeza, te das cuenta que nunca hubo NADA.

Que planes ha puesto el destino, al enamorarme de alguien que nunca me corresponderá, lo peor de todo es que esto fue mas  que un " Me Gustas", " Te Quiero" " Te Quiero mucho", lo que sentía por el era un "TE AMO" , ¿por que? era demasiado para ser un crush, esto era algo mas, los sentía al cruzar la mirada con él, nunca cruzamos palabra, Jamas, al menos no que yo recuerde. Jamás pensé que el 28 de Noviembre de 2010 me enamoraría de él. Que Cursi, enamorado del guapo primo de tu mejor amiga,pero ¿por que creí que sería correspondido? Bueno , cuando lo llegaba a ver, me sentía  como no sé penoso ,lo observaba cuando él menos lo esperaba, era eso, o su pasión por peinarse, siempre andaba bien peinado, nunca lo vi despeinado, siempre fue muy guapo ya arreglado, y otra cosa, tenía un amigo que hasta donde yo sé, es Gay, pero él es de esos Gay amanerados ¿ Cómo el mas guapo le hablaría a un gay amanereado? Por eso creí " Es mío" Vaya tontería. Todo un imbécil que fui, aaa pero en aquél momento, la Luz de mis Ojos.   Pero cuando me ve a los ojos, todo se detiene, siento magia, no sé una chispa, cuando él me ve, espero que caminará hacía mi y me besará, pero ha decir verdad .el nunca fue Gay, yo lo hize gay a mis ojos, pero siempre fue hetero. Yo lo amaba, por que cuando lo veía mi corazón se aceleraba, mis manos sudaban y desviaba la mirada a otro lugar, por que no podía disimular lo que sentía por él. 

Era único, parte de mi amor nacía en que quizá, solo quizá, Toño era de closet, y por eso mantenía un perfil bajo, jamás pensé en él en una manera morbosa, solo desee poder al menos jugar con sus dedos una vez.  

Si mal no recuerdo 7 veces lo soñé, dicen que si sueñas con una persona es por que esta ha tenido un gran impacto en tu subconsciente y así me pasaba con él, el que mas recuerdo es cuando iba caminado por la plaza, y que yo iba cantando " El presente es lo único que haaaaay" y él venía en sentido contrario y me dijo " es contigo mi vida con quien quiero estar " fue el mejor sueño que he tenido, por eso y además que yo creo que todo pasa por una razón creí "Es Para mí" , 

Cuando le comenté a un amigo de esto dijo " aviéntatele" amm ¡ POR SUPUESTO QUE NO IBA A HACERLO !  es decir, él entro a la Prepa, yo Igual, y lo veía a diario,por supuesto que no le iba a decir " Oye Toño te amo" sería un gran riesgo y probablemente le diría a mas personas y quedaría Humillado D: ! por eso jamás lo mencioné , aunque cuando él estaba cerca, disimulaba que no lo veía cuando en realidad, alucinaba con abrazarlo, besarle el  cuello, y susurrarle al Oído " Te Amo" no me importaría hacerlo frente a toda la prepa con tal de ser correspondido. Pero no es así, esas son solo bobas fantasías de un adolescente.
Para cuando entré a la Prepa. 

Él estaba en el grupo 14 y yo en el 11, él comenzó a ir al Gay , se empezó a poner musculoso, mi amigo dijo que lo mio era solo atracción física, por supuesto que no lo era, cuando lo conocí era delgado, recién empezaba a tener un cuerpazo, siempre quise tocar sus brazos, eran preciosos, jamás lo logré. era difícil no espiarlo, Lo veía 6 días a la semana , salvo el domingo. mi amor por él crecía y crecía. Imagina que a quien tu mas quieres te desprecia, apesar de que no te insulta, tu presencia le es no grata . Así me pasaba con él ! Es que él me enloqueció, 

Me era imposible Olvidarlo  algunas veces creí que él me espiaba , por supuesto no era así, o quien sabe. Ademas, Toño es el mejor amigo de uno de los chavos mas guapos y Populares de toda la Prepa, los llaman "Los Cullen" jajajaja . Él era de ese grupito =$ era uno de sus defectos, pero no me enfocaba a eso! yo veía sus cualidades, apesar que nunca o pocas veces le he hablado , estoy loco por él, es decir ya pasaron 2 AÑOS !! OSEA HASTA LO CUENTO ! 2 AÑOS 1 MES 6 DÍAS !! D:!! Estoy super clavado con él =| .Pienso que él es mi novio, el amor de mi vida, el único .

Pero no sé hay días en lo que creo que jamás me corresponderá, y hay otros en los que creo que correrá a besarme frente a todos , anhelo ese día :') no sé por que me fije en él, no es atracción, es amor, y si, estoy enamorado de él, soy tan tonto que lo esperaría siempre...

Participante # 13

sábado, 30 de marzo de 2013

Historia 0010 - Hasta donde el corazón te lleve

No quiero hacerte creer que esta es una historia de amor, ya sabes lo que dicen: <<no juzgues un libro por su portada>>. De cualquier manera yo sería el menos indicado para hablarte de amor, yo sería el menos indicado para contarte una historia romántica que te haga suspirar, porque yo, más que cualquier otro, nunca he visto el amor a los ojos, y no espero hacerlo, pues siempre tiene un doloroso final, un doloroso final que se da después de un <<amor eterno>> que se juró.

Yo no sabría comenzar una historia como esta, ni siquiera terminarla, pero lo intentare, y espero, que al igual que yo, tú puedas disfrutarla.

Era una fría tarde de otoño, mediados de Octubre, Alice tomaba su café en su cafetería preferida de la segunda avenida de Upper East Side, mientras lloraba en silencio, secándose las tibias lagrimas que cubrían sus mejillas, manchándola de rímel, dejándola con una apariencia lúgubre y tenebrosa.

Alice era una mujer linda, una chica de 26 años que había terminado su carrera en Diseño Gráfico con sobresaliente, de cabello rubio y piel muy blanca, de labios gruesos y ojos marrones grandes, delgada y con una expresión fácil siempre positiva, pero no ese día, ese día que parecía no estar hecho para ella, nublado y frio, con una tristeza invadiendo su alma y el maquillaje distribuido

como un payaso por todo su rostro, su novio acababa de cortar con ella hace una semana, pero la herida en su corazón palpitaba aun, estaba fresca y lo sentía estrujado.

Por otra parte, ah 30 calles de ahí se encontraba un joven conductor de taxi, un joven de cabello castaño y de 25 años, con gestos limpios y movimientos con gracia, un egresado de artes visuales que había llegado a Nueva York con la ilusión de convertirse en un gran actor en Broadway, pero sus sueños se veían detenidos por el estrés, el trabajo, el cansancio, los ensayos en una obra desconocida en Tribecca y todas las cuentas por pagar. Era un hombre atractivo, no de ese tipo de hombres que parecen que son tan guapos que nunca tendrías si quiera la oportunidad de saludarlos, pero tampoco de esos que son tan feos que llegas a desconfiar de ellos. Él era solo eso, atractivo, de cabello negro y ojos verdes, su nombre era Alan.

Él se dirigía por la segunda avenida buscando alguien que deseara su servicio mientras fumaba un cigarrillo esperando su hora de salida, mientras tanto Alice esperaba un taxi por la misma avenida, sorbiendo su café cappuccino, y ya sea por destino, coincidencia, probabilidades, por el universo conspirante, dios, o una fuerza superior, Alice tuvo la suerte de subirse al taxi de Alan, y Alan tuvo la suerte de tener a Alice por pasajera, pues sus ojos se encontraron como el hombre encontró a la poesía, por coincidencia y a la vez por necesidad, para sentir que su vida valía más de lo que esperaban, que su día estaba apenas comenzando y su suerte estaba cambiando.

<< ¿A dónde la llevo señorita?>> preguntó con nerviosismo a la chica rubia, que le miraba los ojos por el retrovisor, preguntándose donde había estado ese hombre toda su vida.

<< Hasta donde el corazón te lleve>> respondió ella en su mente, un deseo carnal la había llevado a pensar en sueños con el chico que acababa de ver, pero… ¿Quién no lo ha hecho antes?, todos hemos tenido un amor de transporte público con el que soñamos una escena utópica de cinco minutos. <<Coney Island>> dijo ella, quería que su sueño utópico durara más de cinco minutos.

“I’ll Stand by you” sonaba en la radio, una balada hermosa de The Pretenders, y una canción muy apropiada para el momento.

<<Si no es una inconveniencia, ¿Qué ha hecho llorar a esta mujer de corazón roto?>>, Alice se limpió la cara con la servilleta del café, viendo el negro de su maquillaje corrido <<como usted lo ha dicho, un corazón roto>>, Alice se rio ante lo tonto que se escuchaba el decirte “usted” al chico que parecía más joven que ella; Alan no sabía que más preguntar, solo estaba ahí, conduciendo a Coney Island, sin nada que decir a la mujer que se encontraba en su asiento trasero.

<< ¿Estudias además de trabajar…?>> le pregunto Alice <<Alan, mi nombre es Alan, y no, ya termine mi carrera, y ahora estoy en un rol en una puesta en escena en Tribecca>> le contesto rápidamente, de manera fluida y sin nerviosismo, porque no estaba preguntándole acerca de su trabajo, si no de su vida personal <<Mucho gusto Alan, yo me llamo Alice, y espero llegues a Broadway>>, le dijo mientras guardaba la servilleta en su bolsillo.

<< ¿Sabes porque el amor es tan cruel Alan? ¿Porque llegan tantos a romperte el corazón?>> soltó Alice de pronto, intentando no llorar, <<No creo que el amor sea cruel>> se encogió de hombros mientras esperaban en un semáforo en rojo, <<Vamos, ¿Nunca te han roto el corazón?>>, Alan tomo un gran respiro y pensó <<demasiadas veces, tantas que mi corazón debe estar vacío, pero nadie dijo que sería fácil>>, pero no dijo nada, solo asintió, disfrutando la música, con el volumen bajo <<Pero creo que eso se debe a que no encontramos a ese amor a primera vista del que todos hablan, ¿entiendes lo que digo?, tu alma gemela>>, el actor cambio la estación de radio <<Y dime ¿qué te pasó?>>, Alice lo miro por el retrovisor de nuevo, esos ojos deberían ser inolvidables, juraría que los soñaría por la noche, esos ojos penetrantes y deseables que envolvían su cuerpo y su alma en pétalos de rosa.

<<Él solo me dejo, dijo que ya no sentía lo mismo que antes>>, Alan quería abrazarla, abrazar a la desconocida de tal manera que no pudiera salirse de sus brazos, porque detrás de esos ojos manchados que veía por el retrovisor, veía esa alma gemela de la que todos hablaban, de la que todos presumían, de la nadie encontraba.

Habían llegado a Coney Island, Alice se bajó del auto y se perdió entre el parque, para jamás volverla a encontrar, y Alan se fue de ahí, para jamás volverlo a encontrar. Y los dos continuaron sus días con normalidad, aunque pensando en la extraña sensación que habían sentido el uno con el otro, aun a través de esa malla negra que los separaba, a través de esa vida que los separaba, esos sentimientos de desconcierto que habitaban en sus corazones.

Cualquiera diría que este es el fin, y pudieran estar en lo cierto, pero, porque contar una historia simple, una historia tan típica como la sal del mar, como la luz de un rayo, como el amor entre desconocidos. Yo no podría describir el amor de manera exacta, pero podría acercarme, tanto como para tocar el rostro de otra persona con el solo sonido de mi voz, hacer sentirle mi cálido abrazo aun estando a millas de distancia, con pocas palabras y un gesto, ¿Acaso se necesita más?
Alan había dejado un hueco en el corazón de Alice, aún más grande que el de su expareja, un hueco que solo llenaría el, en la noche más fría, con más estrellas, cuando ella parezca sola y el sol queme su cabello rubio, como si el oro se derritiera, y cuando solo el pudiese detener sus lágrimas, un hueco que un extraño había dejado en ella, y que de alguna forma se había quedado ahí.

Alice había dejado un hueco en el corazón de Alan, tan grande como una montaña o el mismo mar, que hacia necesitarla a su lado, para que él no pareciera solo, solo con la luna, brillante pero no lo suficiente como para iluminar el abismo que había en su corazón, ella se había convertido en su sol.

Alice busco por los pocos teatros de Tribecca al hombre que había robado su alma, Alan pasaba todos los días, a la misma hora, por el mismo café donde la había recogido, donde la había visto; y así tenían los dos 5 meses buscándose, pero no se encontraban, Alice ya no iba a ese café por buscarlo por las calles de Tribecca y los teatros de Broadway y él ya no hacia teatro para estar todo el día en el taxi buscándola por las calles de Manhattan, parecía otra trágica historia de amor donde parecía algo invisible como el viento los había separado, pero no era así, solo no buscaban bien, no buscaban donde el corazón los llevara, donde ahí estarían ambos.

Perdida entre la lluvia de Manhattan estaba ella, la primavera había comenzado, estaba perdida entre las flores y las aves que sobrevolaban el Hudson, estaba perdida en el cielo, intentando ver el reflejo de los ojos del joven actor, perdido en el cielo, preparado para ser encontrado, y era una buena idea, el cielo era un gran reflejo de la luz, y la luz que emanaban sus ojos debía reflejarse también, pero debían estar tan cerca del cielo como fuese posible, <<hasta donde el corazón te lleve>> pensó Alice y camino entre la 5th Ave. y llego a la 33th, llego a lo más cerca que podía estar del cielo, llego a el edificio Empire State, y subió a toda prisa, parecía una chica loca perdida por el amor, invadida por la desesperación y la impotencia, y sus ojos esta vez sin manchar y pensando tenuemente en el nombre que le daba a ese ser que le había robado la vida <<Alan>>.

Perdido entre la lluvia de Manhattan estaba él, la primavera había comenzado, estaba perdido entre los caminos y árboles del Central Park, estaba perdido en la tierra que rodeaba sus pies, intentando sentir las pisadas tenues que debía tener la joven artista, perdida en esa jungla de concreto esperando ser encontrada, pero era una mala idea, el piso era una limitación humana, y había soñado con ella, elevada en el cielo, gritándole <<hasta donde el corazón te lleve>>, y era buena idea, y partió, abriéndose paso entre la Broadway, a un lugar que él amaba, donde su corazón le llevaba, la ciudad parecía vacía, y llego hasta la 33th, llego a lo más cerca que podía estar del cielo, llego a el edificio Empire State, y subió a toda prisa, hablando en silencio y callando a gritos, parecía un chico loco perdido por dejar el piso, invadido por el amor, por la impotencia, y el esta vez le diría algo lindo, algo que le hiciera ver que quizás había encontrado su alma gemela y pensando tenuemente para sí: <<nadie dijo que sería fácil>>.

Y se encontraron, y estaban como al inicio, sin saber que decir, como dos desconocidos, como las personas que viajaban en un taxi, separados por una malla negra y por la distancia de sus vidas. Alan se acercó, y todo la mano de Alice con la yema de sus dedos y venia la parte más dura, porque sus bocas estaban cerradas, y sus corazones abiertos, latiendo rápidamente, viendo como poco a poco el sol se apagaba y la ciudad se encendía en miles de fuegos naranjas y rojos combatiendo en la ciudad.

Habían esperado ambos ese momento, pero no había palabras para describirlo, y como les dije, yo soy el menos indicado para describirlo, pues no hay palabras existentes para describir a dos almas gemelas paradas una frente a la otra, aspirando sus respiraciones, de forma cercana, muriendo por dentro por no decir nada pero sin tener miedo al mundo, porque se habían encontrado y solo podía consumarse con un beso, un beso que se dieron lentamente, deteniendo el momento, cristalizando la escena, retratándola para la eternidad.
Alan había encontrado a la chica que amo antes de conocer, Alice había encontrado al chico que robo sus sentimientos.

<<Te he buscado…>> dijo Alan <<…y ahora te he encontrado>> termino Alice, se miraron a los ojos, como la primera vez en el taxi, esa primera vez que sintieron una conexión silenciosa, un amor apagado que decidieron encender sin tener que ver en la decisión, y así como algo tan invisible como el viento los separo, algo tan invisible como el aire los había juntado.

Y ahí estaban, abrazados, sonriéndose el uno al otro sin nada que decir, solo sus miradas por conversación, sus sonrisas por espacio, pues no había nada más, ni nadie más a su alrededor, eran solo ellos, en la cima del mundo, en el centro del universo, ellos eran el centro del universo.

<<Nadie dijo que sería fácil>> dijo Alan <<pero me encontraste suspiro Alice, <<nos encontramos>> replico Alan.

<<Hasta donde el corazón nos lleve>> dijo Alice <<ya sea más allá del otro lado del firmamento>> dijo Alan, << o más allá aun, hay que confiar, porque el corazón nos trajo hasta aquí, y a cualquier lado nos puede llevar>> termino Alice.

Participante # 10