jueves, 17 de mayo de 2018

Día internacional contra la homofobia, bifobia y transfobia.

Día internacional contra la homofobia, bifobia y transfobia.
“Cuando tenía 18 – me corrieron de Galerías Coapa por estar agarrado de la mano con mi entonces pareja. Nos mandaron a seguridad y nos sacaron por la fuerza. Mi novio decidió defender nuestra relación y pidió hablar con gerencia – obvio nunca llegó. Aprendí a defender quién soy y lo que creo.” Rodrigo.

¿Por qué usar el color morado o negro para memorar este día?
El color morado representa la dignidad, en memoria y apoyo a esas personas que se sienten que están solos, igualmente se procura que reciban las personas información y llevar acabo la convivencia ya sean heterosexuales, homosexuales, bisexuales, transexuales o cualquier otra preferencia.

No es "festejo" ni una "celebración", es un día para hacer conciencia de los crímenes que se han cometido contra la comunidad LGBTTTI+, por ello, en memoria de todos los niños, adolescentes, jóvenes y adultos que han sido asesinados o que se han suicidado, vestimos esos colores para unirnos con la causa, ¡No queremos más muertes por crímenes de odio o por presión social! ¡No queremos seguir callando lo que pasa en la sociedad!, por ello también salimos a la calle en una marcha en silencio como muestra de respeto por todas esas muertes, iluminando el caminar de todos con algunas velas, llevando algunos letreros. En diversos lugares de México se realizan estas marchas, exigiendo al gobierno el cuidar y velar por los derechos humanos de todos y de la comunidad.

México, cada vez avanza más en el camino a la aceptación de la diversidad sexual, aunque aún nos falta mucho más por hacer, aún nos falta más por aprender y más amor para dar a todos.

#LGBTTTIQ #DiversidadSexual #Amor #Love #Pace #Paz #Justicia #Igualdad #Respeto #Lesbianas #Transexuales #Transgénero #Trasvestis #Queer #Sexualidad #Heterosexuales #Gays #Bisexuales #NoMásHomofobia #ReaccionaMéxico #SoyHomosensual #
MéxicoLibre #EquidadDeGénero #PlazaDeLaLiberación #TeatroDegollado #BanderaArcoiris

viernes, 20 de abril de 2018

Escrito 0017 - Puedes estar tranquilo

Escrito 0017 - Puedes estar tranquilo - El gaTo krloS 
Hoy desperté más fuerte, más desprendido de su recuerdo, de su calor, y su inconfundible olor. Quiero hacerlo todo, salir en bici a las calles y rodar feliz, sentir la libertad que otorga el viento, esa de no importarle a nadie, ni el lugar donde estés, ni de tener que regresar a casa pronto, porque alguien me espera.

Le buscaba porque no concebía un mejor lugar que su regazo, una sensación mejor que sus tersas piernas sobre mis caderas, una más placentera que la de tocar sus manos frescas de sudor provocado por los nervios (así no le gustara), no concebía la calma ni las ganas que desataba su olor en mí; hechizante, provocador. Además, creía que el amor se media según la temperatura de los pies; estaba equivocado; algunas noches, sentí que se caían mis dedos de lo congelados que estaban, y no sabía porque, si, aún la amaba...

Hay momentos en que mi subconsciente le llama, de la nada aparece, como si fuese parte de mi ser, y caigo en la cuenta de que estuvo en mis planes muchas lunas, y algo se ha de quedar grabado. Dolorosamente naufrago en la espesa niebla de su recuerdo ponzoñoso, deliro, la veo de reojo y su silueta desaparece tan rápido como mis ojos se mueven, sus gestos poseen los de otros rostros, veo la lumbre de sus grandes ojos y me aparta del presente. Es egoísta, incluso en mi mente desea toda la atención, la acapara.

Percibo ciertos síntomas de esquizofrenia, manifestándose como un delirio erotómano incesante, con alucinaciones recurrentes, tan certeras que, veo los muebles, el color de las sabanas, de las cobijas y el de sus medias. La opacidad de las paredes, me transportan a esa ocasión, y quedo desconectado, como en el preámbulo de la depresión; sin ganas de nada, solo de pensarle.

Creer que fui un cobarde, que los seres humanos estamos llenos de defectos y tenemos que acostumbrarnos a ellos, que debemos sufrir a diario, porque así es el juego del amor… un día de magia por cientos de pesadumbre, ¿Es necesario que nuestro mundo transmute, no sea redondo si no en forma humana? ¿Que los sueños se aplacen por perecer en el calor de otro cuerpo, que el tiempo se reduzca a ello? ¿a su compañía, a complacerle, a suplir lo que esté en nuestro alcance?

He llegado a muchas conclusiones a lo largo de mi corta vida, y, entre ellas, la pasión tiene connotaciones diferentes según cada quien; cuando uno se entrega nada más que a las pasiones carnales, al amor no reciproco, no correspondido, es causal de desorientación, nos pierde a sí mismo, nos aleja de los sueños; pues a estos no se llega si no es con sacrificio, ahínco y mucho, pero mucho tiempo de soledad, aunque, no caería, nada mal ¡algo de apoyo! Compartir la quietud inquebrantable del proceso creativo. Para nadie es un secreto que el arte es uno de los trabajos más desagradecidos, y, a su vez, de los rudos, de los que más exige a su empleado: jornadas de doce horas, de dieciocho, hasta materializar, plasmar lo anhelado, parir la idea, y, de pago; recibir sonrisas, gracias, adelantos de suspiros y bonos de cariño, canjeables por satisfacción, por un sentido que nos reafirma y hace más amable vivir, nos muestra la magia de la que estamos hechos.

No es de ocultar que, en las masas llenas de estereotipos, de avaricia, de indiferencia; abunda cierto temor en la mayoría de sus habitantes, cierto desespero, ¡así se niegue rotundamente! Es el miedo a estar solos, a ser amigos de la soledad y deleitarnos en ella, en la tranquilidad de sí mismos.

Si fuésemos ciegos, sin excepción, más del 80% de las personas que andan soñando con una pareja; con seguridad la tendrían, personas maravillosas sin importar su condición física; si es gordo, si es calvo, la simetría de su rostro, ni mucho menos su forma de vestir, aunque en este caso, podríamos ser todos ciegos y a la vez, abolir el capitalismo, de paso nos desprendemos de las clases sociales. Cualquier hombre de dientes chuecos, enjuto y poco agraciado, tendría la misma oportunidad que otros frente a una rubia despampanante, o una morena de ojos miel, o muchas de las que hoy en día se consideran unas bellezas, y viceversa.

¿Qué pasa con los malos días, a donde se van? Siendo estos la mayoría en el calendario, ¿porque no viene a mi mente la exigua pasión, el desgano, los frecuentes rechazos, sino la lujuria arrolladora de los primeros abriles? ¿Por qué me empeño en creer en eufemismos? Como si no lo hubiésemos intentado, ¡pero claro! La reconciliación, recarga energías, dibuja nuevos y bellos horizontes, es veraz porque en el mejor de los casos, luego de un tiempo se conoce al otro; sus gustos, el lenguaje de su cuerpo, de sus muecas. Así que, con poco esfuerzo se le da lo que quiere, mas es de sensibles darse cuenta, si lo hace con amor, o por compromiso, por el deber de hacer la parte que corresponde, y así liberar la conciencia.

Ya estoy harto de hablar de lo obvio, a continuación, mi última conclusión antes de que borre todo el texto:

El compañero de viaje debe ser tan libre como tú, debe tener sueños, pasiones que no cambie, así haya estado en varias partes, con varias parejas, luego de haber fracasado una docena de veces, debe luchar por servir, por bastarse así mismo, por evolucionar, con derecho a caer, a errar, el humano no es perfecto y tiende a caer para luego aprender... No hallarás a la persona perfecta, pero si a muchas que te amen con el mogollón de defectos a tu espalda, por ser quién eres, porque en el silencio y en las charlas hay un deleite similar y sin igual, irremplazable, alguien que haga el mérito sin compromisos en medio, de merecer y disfrutar tu cuerpo y de exprimir tu cerebro.

Si es el complemento, realmente habrá un crecimiento mutuo, pues uno no se estanca y crece el otro, al contrario, sucede al tiempo; para bien o para mal, si hay distancias o no, el amor no decrece por un par de meses, se mantiene, es libre, no posee, y por ende no hace sufrir...

Debes tener cuidado, debes diferenciar si extrañas sus palabras, su silencio, sus diferencias, sus intentos de consejos, su cerebro, o más bien lo que añoras es su cuerpo; las noches en que el sudor cometía un despojo delicioso. Si luego de un buen debate le recuerdas por la segunda; puedes estar envuelto en un apego y capricho tremendo: a la carne, a sus huesos, a la tibieza de sus entrañas. Puedes estar tranquilo, duele ¡sí! Mas no tarda tanto en sanar como el amor por un cerebro, por alguien suculento en conceptos y fogoso en sus movimientos.

¿Y si fuésemos todos ciegos? Habría más amor que aburrimiento...

Participante 0017 - El gaTo krloS                   

miércoles, 18 de abril de 2018

Escrito 0016 - No importa nada

Escrito 0016 - No importa nada - J. Guillermo Vallarta
"Todo se pierde, no hay espacio para nada. Se pierde el aire, la conciencia, se pierden las ganas, la felicidad, la tristeza, se pierde la vida e incluso el verdadero amor.

No hay cosa que no duela tanto, como, cuando pierdes a esa persona que en tu corazón guardabas, y no hablo del verdadero amor, hablo de esa persona que llena cada lugar de tu existencia, cada poro de tu piel, cada punto de vista de tu mirada.

Todo se pierde, se perdió. Las horas ya no son las mismas, solo son simples horas que transcurren con sus simples segundos que la verdad no me importa, pero no me paro, porque si me detengo los reflejos del pasado se apoderarán de mi, y aquellas siluetas en aquellos lugares donde muchas horas pase junto a esa persona, me harán recordar que alguna vez fui feliz.

Y la verdad es que, no me importa ya nada, porque importarme solo es pensar en la importancia que esa persona tenía en mi vida, y volver a recordar cuando me dijo que era lo adecuado hacer vidas separadas. Y la realidad es que, todo se pierde”.

Participante 0016 - J. Guillermo Vallarta

Escrito 0015 - Vivencias Mágicas

Son los áridos caminos los que con el tiempo enseñan sentimientos 
y sensaciones que se van acumulando en la memoria.


A mis vivencias y a quienes han inspirado esta obra, 
gracias.


INFIERNO
Escrito 0015 - Vivencias Mágicas - Edna Lizbeth Pérez Martínez
 El infierno es un imaginario en el que muchos depositan sus miedos,
pobres, no saben que viven el infierno durante sus vidas
y que esos miedos solo quedan aplazados para
los momentos de crisis donde la angustia
ahoga hasta marear,
hasta hacer brotar lágrimas.
Cada quién gobierna su propio infierno,
no hay demonio capaz de ser tan cruel con la humanidad
que la misma humanidad;
Cada ser es luz y oscuridad,
y es en cada uno donde existe la posibilidad
de elegir hacer y vivir
el mundo que se merece,
el mundo que se construye.
---

HACIENDO AMOR

Cada día la vida nos hace el amor,
siempre y cuando nosotros le hagamos el amor.

Hacer el amor a la existencia es honrar el simple hecho
de respirar, de ver, de caminar, de hablar, de sonreír,
de llorar, de tocar y de sentir….

Dejar que la vida te haga el amor es respirar profundo
y sentir el olor de la tierra, de la hierba, de los árboles, del campo…

Es ponerle la cara al viento
y dejar que éste te acaricie por completo…

Es tomar una ducha,
es estar en el agua y sólo limitarse a sentir sobre tu piel la humedad,
cerrando los ojos, seduciendo tus sentidos,
seduciendo tu mente,
y llevándose consigo
Aquello que te aflige.

Hacerte el amor a ti mismo es tomar
una siesta con tranquilidad,
es despertar de a poquito con serenidad,
con la mente en blanco, sonriendo sin motivo,
abrazándote, tocando tus pies,
y abrazando tus piernas.

Suspirando porque el amor por ti es puro,
porque la existencia se basa en el amor.
---

DIENTE DE LEÓN

No es más que un café en una tarde de lluvia,
los carros grandes y pequeños
mueven la tierra de acuerdo
a su velocidad y a su peso.

Es inevitable pensar en cosas complejas,
como lo es el sentido de la vida misma.

Solo pienso en el humo que sale del pocillo,
me conforta saber que probablemente
soy la única persona que puede
ver a través del humo un poco de
resiliencia frente al drama
que es la vida.

El fuerte sabor amargo
me despierta de mis pensamientos,
siento como se adueña de mis sentidos
cada gota de cafeína…

Sonrío al concebir la idea que
mi único vicio es la cafeína,
pues en ella me refugio para
escapar de la realidad,
pero también,
cuando necesito estar inmersa dentro de ella.

Estar sola permite buscarme en medio del aire,
en medio de los colores hasta hallarme,
quizá tarareando una canción,
o esbozando un bello paisaje,
hasta cruzarme con los sueños
yendo a otros lugares.

Entonces me invito a un paseo ente las calles,
me invito a buscar la belleza de aquella planta
que nace entre el concreto,
resistiendo la muerte y peleando
por ser tan bella a los ojos
de aquellas deidades
que en sus manos guardan
el suspiro de algunas vidas.
---

LOS COLORES ESTÁN DE LUTO

Muere el año y con él muere la esencia
del espíritu blanco...
muere en el silencio y en la oscuridad,
se alimenta de tristeza y de dudas que se han
quedado en su memoria a través de las letras.

Parece que muere en un mundo que solo él conoce,
ya no hay colores,
ya no hay trazos sobre el papel,
ruedan las amargas lágrimas
de desolación dentro de una cárcel,
las lágrimas de la locura que asesinan
sin compasión las almas.

Muere de angustia y de ignorancia,
muere porque quiere,
se ahoga escuchando aquella nota
del piano triste que sólo yace en su memoria.

se suicida cada noche tras los barrotes,
ante los testigos que yacen pálidos y mudos,
el frío y la luna son los que con dolor
le componen una canción.
---

SOÑANDO

Resulta que una noche a la orilla de un puente
mientras veía el reflejo de la luna en el agua,
Supe que los colores estaban regresando,
y me sentí triste sin saber por qué…

El insomnio un día se hizo presente
en medio de la oscuridad, y transformó
el cielo raso en un monstruo que amenazaba
en convertirse en un reptil, sólo para hacerme daño…

Sobreviví para ver cómo se caía un mundo a pedazos,
Para ver que la realidad le puede a cualquier ideal
y que lo único cierto en la vida son esos días pasados
en los que respiré y el presente en que se respira,
no hay nada más…

Al amanecer recordé los colores del pasado,
decidí entonces que no estaría triste
sino que sería interesante retomarlos
con la misma alegría de antaño,
no para un futuro,
sino para cada día,
en que el sol me dé un abrazo y la luna busque
la manera de meterse
bajo el agua a recitarme.
---

HABLANDO DE MAGIA

¿Que son las letras en la punta de los dedos sin una taza de café?
Nada, son el vacío y el silencio de los ojos que se rompen en los sueños...
Un café y un pocillo roto son quizá el prólogo de una buena charla,
de una buena historia o tal vez de la peor pesadilla.

A una cuadra, en el parque,
en medio de los frondosos árboles se cuelan sin permiso los rayos del sol,
abrazando con fervoroso amor a aquella chica que parece,
sólo sabe mirar su reloj.

Mientras el oscuro líquido disminuye,
las personas hablan de sueños reprimidos y de amores fallidos,
lamentando con tristeza irónica la resignación a quedarse en la soledad del olvido.

Olvidando sin olvidar el corazón poco a poco va perdiendo colorido,
y en la banca de madera que está pintada de ilusiones,
unos ojos miel van mirando al vacío.

¡Otra ronda a la mesa! Pues se celebra el estar vivos,
imaginarse a sí mismo como un ser de otro planeta hace más fácil la existencia.
Una lágrima endulza la tierra, pero opaca un corazón,
un abrazo es una promesa que tal vez se cumpla o tal vez no.

En el silencio del blanco se presentaron las figuras que al rato tomaron mis manos
y como por arte de magia,
la tinta y el papel danzaron.
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Participante 0015 - Edna Lizbeth Pérez Martínez

lunes, 16 de abril de 2018

Escrito 0014 - Guerras

Escrito 0014 - Guerras - Tony Hdez
Todo yo es un mundo entero, dividido en continentes, países, estados y regiones; en aparatos, sistemas y órganos… Es un mundo que trabaja por seguir con la vida, las familias celulares se reproducen para tener una mejor población y trabajar juntos para un mismo bienestar, luchan día a día para conseguir una estabilidad de este mundo tan contaminado, contaminado por los pensamientos, sentimientos e ilusiones, por aquellas destrucciones causadas, no por algún arma de fuego, sino por una arma más letal y destructiva, pero no sé, si fueron sus palabras disparadas por su boca o la explosión de nuestros silencios que nunca se dijeron… Es un mundo en guerra, la región torácica de mi lado izquierdo está siendo invadida, y creo que ésta ha perdido la batalla, porque tú ya has conquistado mi corazón, aunque éste, ya exiliado de su territorio decide migrar a uno nuevo, no hay mejor opción que atacar, invadir y enfrentarse a su peor enemigo, aquel que lucha siempre por tener la razón, aquel que quiere ser el más poderoso de todos, aquel que juega con apoderarse de todo el mundo y controlar todas las acciones que se llevan en él. Es el momento perfecto para ser invadido, en él ya se encuentra otra guerra, entre saber qué es lo que siento y que es lo que quiero, aunque eso ya está más que definido, porque lo único que quiero es a ti, y lo único que siento, es todo aquello por lo que han luchado mis labios por decirte, luchan por conquistar la comisura de los tuyos y así llegar a invadir y conquistar tu corazón…

Porque nadie sale ileso de un beso…

Participante 0014 - Tony Hdez

domingo, 15 de abril de 2018

Escrito 0013 - La Carta

Escrito 0013 - La Carta - SinEdad
Recibió una misiva donde anunciaba la fecha de su muerte, no pudo impedir el ponerse nervioso, las manos le temblaban. Dejó la carta en la mesa y se fue a intentar dormir.

Había amanecido hace unos minutos, olvidó tomarse su medicamento, estaba a punto de desayunar cuando vio una carta sobre la mesa, lleno de desconcierto la abrió y la leyó. Con lágrimas en los ojos y un nerviosismo ascendente leía las líneas dónde le advertían la fecha de su muerte.

Se había quedado dormido en el sillón, por alguna razón se sentía fatal, estaba cansado de su enfermedad, tomó un arma. Estaba decidido. Había una carta a su lado, no le tomó importancia y jaló el gatillo. Ignoraba lo que decía, que tenía la fecha de hoy e incluso ignoraba que era su caligrafía.

Participante 0013 - SinEdad

jueves, 12 de abril de 2018

Escrito 0012 - Patrones

Escrito 0012 - Patrones - Maria Luisa Villabolos Delgado
-¡Quédate quieta Jimena!, es imposible tomarte la medida de la cintura. No sé de donde sacas tanta energía.

-Mamá, pero déjame ir a jugar al jardín.

-Sabes de sobra que ahora no puedes salir, tendrás que esperar a que se vayan las señoritas Cristina y Constanza.

Jimena no comprendía aquella prohibición, no poder jugar con las niñas de su edad, era algo que se le negaba constantemente.

María y Jimena vivían en la casa de los señores de Molina, en los olivares de Jaén.

Los señores de Molina, formaban parte de una de las familias más acaudaladas de la zona, poseían grandes extensiones de olivos y se dedicaban a la exportación de aceite.

María y su hija vivían allí, al igual que el resto del personal de servicio, en las pequeñas casas de la Mediana, así le llamaban a esa parte de la finca, lo suficientemente alejadas de la casa principal de la familia, donde acudían desde el alba hasta el anochecer para prestar sus servicios.

María se también crió en ella , ya que su madre era cocinera , y desde antes de los quince años tuvo el privilegio de conseguir un trabajo, siempre era mejor dentro que dorarse en los campos. Empezó trabajando como ayudante de cocina junto a su madre, pero lo que le gustaba era estar cerca de las costureras que se desplazaban a la finca para atender las demandas de la señora. Ellas pronto vieron su habilidad para coser y bordar, y le enseñaron todas las artes de ese oficio, en realidad era toda una artista, dominaba el patronaje como nadie. Siempre se sintió satisfecha con su trabajo, minuciosa y perfeccionista, pero nunca reconocido por su señora.

En un pequeño cuarto de las minúsculas casas de cuarto y cocina, donde convivió con su marido antes de morir y su hija, y en ese habitáculo , perfectamente ordenado, era donde se disponían todos los útiles de costura, junto a estos , una plancha, a la que mimaba en exceso, también se amontonaban cajas donde guardaba todo lo sobrante en cada trabajo: retales, lino, encajes, pasamanería, los botones sobrantes, muestras de bordados… bastidores de todos los tamaños; todos y cada uno de los materiales necesarios: agujas, hilos, alfileres, metro, papel de seda… y recortes, dibujos, muchos dibujos de todos sus diseños de los vestidos que llenaban los armarios de las mujeres de la familia.

En una esquina un gran baúl, que aireaba de vez en cuando donde metía unas bolitas que a Jimena no dejaba tocar. Ese baúl era su gran secreto.

Aunque María se sentía satisfecha nunca se conformaría con esa vida, y menos aún después de la muerte de su marido, necesitaba darle un nuevo rumbo a su vida aunque nunca lo dijo.
También sabía cuál era su lugar si no lograba salir de allí, no quería que su hija sufriera los desprecios que las de su clase debían soportar como una obligación más. No lo consentiría.

María aprovechó una de las visitas a la ciudad para recorrer distintos talleres y fábricas, en ellas dejaba sus dibujos. Tal vez un día la llamarían.

En la primavera, cuando empezaban los primeros calores, María cosía como era habitual justo al amanecer muy cerca de la ventana por la que solía ver pasar a los jornaleros y a todo aquel que accedía a la finca.

Un poco más tarde llamaría a Jimena para empezar a prepararla y acompañarla a la pequeña escuela del pueblo a la que tenían que desplazarse a pie, recorriendo un largo sendero.

Jimena era una niña alegre, curiosa y de mirada dulce, de pelo rubio y ojos claros, su sonrisa alegraba la mañana de todo aquel que se cruzaba en su camino.

La pequeña escuela, estaba situada muy cerca de la iglesia y allí el padre Federico, se encargaba de enseñar a leer, escribir y las cuatro reglas, un poco de historia sin entrar en detalles, lo justo y necesario, según él.

Pero con Jimena fue diferente, lectora voraz, creativa y curiosa ,una curiosidad que no tenía límites y más de una vez puso en un serio compromiso a su madre, preguntas y más preguntas, algunas para las que no encontraría respuesta al menos en ese momento.

María se encargaba del armario de las señoras y señoritas de la casa, además de los arreglos de todos los uniformes del personal, y de la confección de todo lo que le encargaban.

Sus dedos estaban encallecidos de tanto ojal, tanto pespunte y sus ojos se llenaban de lágrimas de tanto forzar la vista en el punto de cruz y con el calado de cada bordado.

Su suerte pronto estaría a punto de cambiar, y quizás cuando menos lo esperaba.

Llegaron al pueblo unas turistas inglesas, que interesadas en las propiedades del aceite de oliva, querían invertir en esas tierras, aprovechando que muchos propietarios se vieron obligados a vender sus fincas, por no poderlas atender bien porque eran muy mayores y sus descendientes habían decidido marchar a América buscando aventuras, o en la mayoría de los casos eran demasiado vividores y habían dilapidado las fortunas de sus progenitores.

Coincidieron en casa de los Molina, con María, ya que la señora las había invitado a un té y ellas con puntualidad inglesa llegaron a la finca. Después de dar un paseo por sus tierras, y acercarse a la Mediana, vieron a María sentada en la puerta, curiosa, una de ellas , se acercó a ver tan exquisita artesanía, se trataba de encaje de bolillos, la señora de Molina no paró de elogiar a su modista, aunque eso era lo de menos, lo importante era presumir de su posición y su dinero.

Se despidieron cortésmente y continuaron su paseo por la finca.

Una mañana de primavera en la que María estaba deseosa de salir después de haber sufrido un invierno intenso frío y estaba deseosa de poder salir fuera de la finca.

Fue esa mañana de primavera, cuando se le encargó a María ir a la ciudad para comprar todo aquello que necesitase para la confección de la ropa de primavera y nuevos trajes de su señora y sus hijas. Y fue allí, donde se encontraron, Thelma y María.

Thelma era una de las turistas, se marchaba al poco tiempo a Londres para llevar sus negocios y se acordaba perfectamente de María, después de un efusivo saludo chapurreando torpemente el castellano, le propuso que trabajara para ella, María quedó perpleja, aunque le respondió con un no rotundo, pronto rectificó y dijo un- me lo pensaré,¿puede esperar a mañana? , le daré la respuesta definitiva- contestó.

El problema sería como plantearía a la señora su marcha, sería un cambio muy radical, nueva ciudad, otro idioma y otra vida le esperaba, pero no tenía nada que perder y a su hija a la que se le negaba casi todo, tendría muchas oportunidades.

Después de toda la noche en vela, María, lo tenía decidido, se marcharía, en busca de otra vida, iría a trabajar mucho, pero no le pesaba, estaba más que acostumbrada, y sin embargo ilusionada, su momento había llegado y no podía perder ese tren.

María habló con su señora, que con mirada indiferente y sin mediar una palabra de agradecimiento, le abrió la puerta y luego la cerró a menos de un palmo de su rostro. Ni una palabra de ánimo o de agradecimiento.

María guardó sus cosas, en sus pocas maletas, y esperó a que llegara el coche que la Srta. Thelma había mandado para poder trasladarlas. Por supuesto no olvidó sus baúles, sus cajas, sus retales y todo lo que había acumulado durante años, sus patrones, hilos y telas, sentada en la Mediana en bancos de rígida madera, durante horas y horas.

Ella y su hija Jimena se despidieron entre lágrimas y sollozos de todo el personal, eran su familia, la única que le quedaba y marcharon en el coche asomando Jimena su dulce carita por el cristal, dejando atrás los olivos y la gran cancela de la finca de los Molina.

Hicieron una parada obligatoria, la vieja escuela, los pocos amigos y amigas de Jimena y el padre Federico, todos las animaron y le auguraron un buen futuro, pero embargados por la tristeza de la despedida. El padre Federico dio un rosario a María y un crucifijo a Jimena y le recordó que lo guardaran siempre como un vínculo entre su pasado y su futuro, y que nunca se olvidasen de sus raíces.

María marchó a Londres y ciertamente su vida cambió, de ser la modista de la Srta. Thelma, pasó a ser su socia en una tienda de moda que inauguraron en el centro de Londres. Éxito en sus colecciones que se vendían en todo Londres y que traspasaron la ciudad, y luego el país.

María compró casa y Jimena pudo estudiar en el mejor colegio de Londres, un colegio católico de la misma orden a la que pertenecía el Padre Federico.

En el mes de Mayo Jimena haría la comunión, pero María no quería que Jimena la hiciera allí, para ella había pensado algo diferente, algo que no olvidaría nunca.

María, mañana y tarde se dedicada a sus negocios y por las noches cosía a la luz de una lamparita victoriana, en un cuartito donde guardó sus baúles y todos su recuerdos y allí cosía el traje de Jimena de su primera comunión.

Jimena preguntó a su madre donde irían en el mes de Mayo, y ella le respondió que aun lugar muy especial.

Habían pasado cuatro años desde que abandonaron la finca y el pequeño pueblo, y allí volverían.
Llegó la ansiada fecha y marcharon, con maletas caras y repletas, las dos elegantemente vestidas, aunque con la sencillez que caracterizaba a María, nunca le hizo falta ser ostentosa porque tenía una clase innata en sus formas y como solía decir su madre “sus moditos de princesa”.

Dentro de dos días se celebrarían las comuniones en la pequeña iglesia y allí también la haría la pequeña Jimena, no la haría sola, también estaban las hijas de los Señores Molina, las señoritas, Constanza y Cristina y todos los demás niños y niñas de la finca. Pero claro, con diferencias.
Las hijas de los señores la harían a primera hora sobre las diez y los demás niños y niñas sobre las doce a la hora del ángelus, por lo que la iglesia permanecería llena de fieles.

A primera hora, María ya estaba en la finca, para preparar las flores frescas con las que se adornar la iglesia, no quería que faltara detalle, dirigiéndose en primer lugar a las pequeñas casitas de la Mediana.

Quizás la sorpresa fue, cuando comenzó a sacar del baúl el traje de comunión de Jimena, ante la mirada de todas las mujeres, boquiabiertas por lo espectacular, entre papeles de seda ,sacó el traje más hermoso que había confeccionado nunca, de una caja sombrerera sacó el tocado, los zapatos, todo hecho a mano, cada encaje, cada botón era único y recordaba un momento vivido en la finca rodeada de su madre y de todos los suyos.

No se conformó con eso, había confeccionado otros similares para todos y cada uno de los niños que hacían la comunión.

Entre los trajes, el crucifijo y el rosario, que entregó a Jimena una vez vestida y todos marcharon hacia la iglesia.

Coincidieron con la salida de los señores de Molina y sus hijas, y se cruzaron miradas de asombro, María saludó con un correcto y educado -¿Que tal están los señores?-me alegro de verlos y que pasen un feliz día. Acarició y beso a las niñas a Constanza y luego a Cristina que enganchadas a su cuello le dieron un efusivo abrazo, les echó a cada una en la limosnera unas monedas inglesas, como era costumbre entonces. La señora de Molina con el rostro pálido no podía creer lo que veía, no pudo expresar ni una sola palabra, pero si lo hizo su esposo, con un ligero toque en el ala del sombrero e inclinándose levemente en un serio pero cortés saludo.

El más asombrado fue el Padre Federico, cuando fueron asomando uno a uno sus niños y niñas por la entrada de la iglesia, después de santiguarse, se dirigieron despacio para el altar.

María entró llevando en la mano el crucifijo, Jimena el rosario y todos supieron por qué estaba allí, todos y cada uno de los vestidos estaban hechos con los restos que guardo durante años con infinita paciencia, con sumo cuidado, entre bolitas de alcanfor, guardaba en esos baúles su gran secreto, el día que para ella, para su hija y para el resto del pueblo, supuso su vuelta a casa, la vuelta a sus raíces, y uno de los días más especiales y más felices para Jimena.

Así se lo contó Jimena a sus hijos, el día de su comunión.

Nunca debemos olvidar de dónde venimos, pensar que somos todos importantes, la humildad es nuestra mejor garantía para ser amados siempre.

Fotografía: Inma Photo HR Make Up
Modelo: Jimena

Participante 0012 - María Luisa Villalobos Delgado