lunes, 23 de marzo de 2015

Escrito 0004 – Carta de Hugo Lira a Kenia y al mundo con motivo del ataque islamita a universidad que dejó 147 estudiantes muerto.

Escrito 0004 – Carta de Hugo Lira a Kenia
y al mundo con motivo del ataque islamita
a universidad que dejó 147 estudiantes muerto.
¿Hasta cuando?
¿Por qué?

No comprendo. ¿Cómo es que a lo largo de la historia hemos soportado tantas barbaries como esta?

Discriminación, odio, rabia, miedo, desesperación enojo, frustración, tristeza. Al menos las más comunes ante la discriminación, ante la violencia, ante el abuso, ante el despojo, ante el secuestro, ante el asesinato. Un panorama tan común, tan desolador, tan lúgubre, tan ruin, tan asqueroso, tan tangible, tan latente, tan incoloro, tan amargo, tan desconsolador.

Miles es poco, millones es algo apenas tanteado. Al menos en México hemos enfrentado grandes y asquerosas masacres. Grandes cantidades de personas a las que aún esperan en casa. Mujeres, niños, ancianos, personas, como el vecino, tu compañero de escuela, el tipo que te encuentras en el transporte, la anciana que te da ternura, como tu profesor, como tus hermanos, como tus padres, como tú, como yo.

Al final la gran mayoría de aquellos que nos atrevemos a gritar ¡YA BASTA! terminamos en la misma gigantesca mancha que cubre los infinitos matices de toda la infinidad de colores que representamos cada uno de nosotros. Aquella mancha sin color, pero que apesta, que pesa, que se siente en las espaldas de cada uno de nosotros. Huele a sangre, pesa como cargar un cadáver. Una mancha tan uniforme como la visión universal, pero demasiado pequeña, que pretende encerrarnos a todos en la misma jaula sobre la inmensa mancha.

Pisar, caminar, respirar, correr, gritar, suplicar, llorar, sobrevivir, todo sobre aquella misma mancha. Manchados todos del mismo color, manchados todos con los cientos de rostros que deseamos encontrar y aquellos a quienes tuvimos que despedir, aquel que sólo nos dice no.

Pues hoy, yo también digo no. ¡NO MÁS! ¡NI UNX MÁS! ¡YA BASTA! No nos pondrán a todos en la jaula, no nos obligarán a todos a sobrevivir en aquella tierra muerta, apestosa, casi pantanosa y apestosa. No respiraré sus acciones, no lloraré sus azotes, no correré por miedo, no gritaré una vez más por dentro, no caminaré por donde por donde me digan y no suplicaré ser liberado de aquello que cargo conmigo en mi espalda. Porque así ellos no mueren, porque así ellos están conmigo, así ellos también les dicen no, así no nos seguirán manchando a todos del mismo color contra nuestra voluntad, porque aquellos que van en mi espalda están conmigo, y hoy, yo decido no continuar bebiendo y comiendo a los míos. 

Hoy en nombre de todos aquellos que deben regresar a casa y por aquellos que no pudieron regresar no me cansaré, no me rendiré y no olvidaré. Si tanto quieren vernos arder, entonces arderemos.


Participante 0004 – Hugo Lira.

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