viernes, 4 de octubre de 2013

Amarga despedida…

“La vida es tan solo un suspiro, nadie puede saber cuánto puede durar, ni que tan fuerte puede ser…”

La verdad, no encuentro una razón convincente para escribir esto, tal vez estoy esperando apaciguar un poco el dolor que esto me causa al plasmarlo en estas palabras mortales. Tal vez espero calmar mi alma, por las cosas que fueron, o por las cosas… que no serán… Tal vez escribo esto con la esperanza de levantarme en la mañana, y ver que nada de esto fue verdad… Tal vez…

Pero… sea cual sea la razón de ello, sea cual sea el motivo… creo que… hay veces… que debemos plasmar las cosas, plasmarlas en un instante, en un momento, en unas palabras… plasmarlas nada más…

Siempre he pensado que no se puede sentir… ni siquiera… “imaginar” un sentimiento por el cual uno no ha pasado antes, no se puede sentir un dolor que no se sufre de verdad… solía decir que cuando acompañaba a algún familiar o conocido en su “pésame”, me sentía tan HIPÓCRITA, porque… nunca sentí dolor por la pérdida de su ser querido, para mí, no tenía importancia alguna, y por ello… no solía ir a los velorios, para no ser ese que solamente va a “acompañar” a la familia en su dolor, pero que en realidad, lo único que hace, es… pasar el rato… tomar café… y esperar a que todo el aburrimiento terminara…

El dolor de perder a alguien con quien verdaderamente conversabas, platicabas, perder a una persona con la cual tenías comunicación, (aunque esta comunicación jamás se hubiera dado físicamente…) comienzas a comprender y sentir verdaderamente el Dolor de su pérdida… comienzas a recordar los momentos que pasaron juntos… las pláticas que se tuvieron… los proyectos que se pensaban en un futuro… el… encontrarse… en alguna ocasión… y poder… conocerse… en persona…

Ahora caigo en la cuenta de ese amargo y triste dolor que es, el perder a un ser querido… pero… peor aún… a alguien del que no pudiste siquiera despedirte… a alguien con el que tuviste una pelea un miércoles 02 de Octubre y el viernes… fallece…

Yo sé que el tiempo no puede retroceder… sé que no podré cambiar nada de lo que pasó, sé que dejó este vano mundo terrenal sin siquiera reconciliarnos, sé que le ocasioné demasiado dolor en el pasado… todo eso lo se… y no sé qué hacer…

La única satisfacción que yo puedo tener, es que… siempre intenté hacerte sentir bien, que mis palabras nunca tenían la intención de hacerte daño, de herirte, de burlarme de ti o de hacerte sentir mal, aunque no pudimos comprender la forma de pensar del otro, sé que siempre intenté el tener una buena comunicación, aunque… eso… no fuera lo suficiente…

Te hice una promesa que jamás podré cumplir, te prometí ayudarte con esto y… ¡Ve! No pude hacer nada por ti… fue demasiado tarde para poder hacer algo… demasiado tarde para intentar ayudarte… demasiado tarde para encontrar una solución… demasiado tarde… demasiado tarde para… creer que se podía hacer algo…

Siento un coraje, un enfado hacia mí mismo, un dolor inmenso que no podría describir con palabras… podría parecer que… “las promesas se las lleva el viento”… pero… es que lo peor… que el viento no pidió permiso para entrar… no dio chanza de intentar…. No dejó hacer nada…

Lamentarse no traerá nada… lamentarse de lo que no se hizo no te devolverá la vida… lamentarse de lo sucedido, no hará sentirme mejor… lamentarse… solo seguirá siendo eso… “lamentarse…”

No puedo, no quiero, no tengo el valor de decirte adiós, porque… no puedo creer lo que pasó… no sé qué pasó… no comprendo lo que pasó…

Me rio, porque no lo creo, me río, porque todo esto parece un cuento… una mala historia, una mala tragedia… un “momento” que mañana será diferente, pero… no es verdad… no es un cuento o una historia… esto… Es REAL.

Solo espero, que hayas podido disfrutar los últimos momentos que tuviste, porque… fuiste tan envidioso… que solamente tú sabías lo que pasaría… y no lo dijiste por envidia a compartir ese dolor… esa angustia… esa tristeza… fuiste tan envidioso para llevar ese pesar tú solo…


Donde sea que te encuentres, donde sea que estés, donde sea que pases este momento, solo espero… que por fin… seas feliz… 

(José.Elieanide Jesús Castillo)

Atentamente:
La persona que no puede ni escribir su nombre…

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