viernes, 6 de abril de 2012

Segundo día del triduo Pascual – Viernes Santo





            Hola a todos, cómo se encuentran en este rico viernes 06 de Abril, un excelente día puesto que es Viernes Santo.

            El Viernes Santo es el segundo día de lo que es el triduo pascual (El triduo pascual es lo que hemos estado platicando desde el día de ayer) y este es un día importante puesto que sucedieron diferentes cosas importantes para todos nosotros gracias a Jesús.

            El día de hoy, es un día de luto, puesto que hoy recordamos el gran sacrificio que Jesucristo Nuestro Señor hizo por cada uno de nosotros, el mayor sacrificio que puede llegar a hacer una persona por otra, el dar la vida por ti, por mí y por todos nosotros.

            Por ello es que el día de hoy quiero recordarles una hermosa carta para ti…

            Hola, ¿Cómo estas? Espero no estarte quitando mucho tiempo, yo sé que tu tiempo es muy importante y valioso para ti, pero solo quiero decirte unas pequeñas cosas que he estado guardando por mucho tiempo en mi corazón, espero que puedas leerlas.

¿Cómo has cambiado?
            ¿Sabes? Desde hace tiempo que te he estado viendo, pensarás que soy un acosador porque sé todo lo que haces, con quién hablas, que dices, pero no tengo intención de acosarte, simplemente me interesas demasiado y he visto que has realizado cosas grandiosas y maravillosas, me impresiona todo lo que ha pasado contigo, porque has aprendido muchísimo, no eres la misma persona de hace un año, o dos, o más, has cambiado mucho…

            Creo que estarás pensando en quién soy yo, o por qué te sigo a todas partes, porque… ¿Sabes? Siempre he estado muy cerca de ti en todo este tiempo, jamás te he dejado un día solo, ni siquiera un pequeño instante, porque eres muy importante y valioso para mi, no desperdicio para nada mi tiempo al seguirte a todos lados, porque te quiero muchísimo y no me gusta verte sufrir…

Soledad
            El otro día, vi que estabas demasiado triste, estabas llorando y las lágrimas corrían por tu rostro, yo no sabía que hacer, no quería verte llorar y sufrir de esa manera, pero… ¿Sabes? Aunque tu no te diste cuenta, yo estaba ahí cerca de ti para consolarte, tenía mis brazos listos para abrasarte, tenía un pañuelo para secar tus lágrimas y llevaba también un botiquín de primeros auxilios para sanar todas tus heridas… pero… tu no me viste, no quisiste acercarte a mi para ayudar a curar todas tus heridas… preferiste irte a otro lado, me dolió mucho verte así, pero te comprendí y esperé a que tu regresaras, no me importó el tiempo que tuve que esperar para poder ayudarte, simplemente me quedé ahí…

Llorando en soledad
            Otro día, vi que tuviste una pelea grande con tus padres, discutieron mucho y dolió mucho al no sentirte comprendido por ellos, pero yo ahí estuve, estaba cerca de ti para apoyarte en lo que pudiera, para decirte que ellos siempre buscan lo mejor para ti y que no es que no te comprendan, sino, que no quieren que te suceda nada malo y por eso es que te regañan y te castigan, para protegerte de todos los peligros que existen, pero estabas tan triste que no te diste cuenta que estaba ahí, cerca de ti…

¡Alto!
No te mates...
            En otra ocasión, un día que te sentías demasiado solo y desilusionado, un día en el que pensaste que no valía la pena nada, te sentías tan triste y solo, sin amigos, sin alguien que te comprendiera y te ayudara… no querías sentir más dolor, querías salir corriendo, olvidar todo lo que sentías… estabas decidido a acabar con ese dolor tan grande y fuerte que lastimaba tu corazón que pensaste en quitarte la vida… buscaste entre tus cosas algo para poder matarte… pensaste por un momento en cómo sería la manera más fácil y menos dolorosa de quitarte la vida… sacaste una soga… la ataste al techo… tomaste un banco para subirte a él… acomodaste la soga en tu cuello… pateaste el banco para quitarte por fin ese sufrimiento y dolor tan inmenso que habías sentido… pero no quería verte de esa manera… te quería tanto... que corte la soga tan pronto como pude… te tomé en mis brazos… te abrase fuertemente y te dije al odio…

            “No hace falta que mueras… yo ya lo he hecho por ti, porque te quiero tanto y no quiero verte sufrir”

Te quiere… Jesús

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