miércoles, 14 de diciembre de 2011

12 de Diciembre – Día de la Virgen de Guadalupe (Parte 3)


            Hola, cómo se encuentran en este miércoles, mitad de la semana, como todos los miércoles suelo llamarlo el ombligo de la semana…

            El día de hoy continuaré relatándoles la historia de la aparición de la Virgen de Guadalupe, el día de ayer me quedé en que habían perseguido a Juan Diego para decirle que no volviera a mentir sobre las apariciones de la Virgen de Guadalupe, puesto que no creían que fuera verdad.

Volverás aquí mañana para que lleves
 al Obispo la Señal...
            Tercera aparición de la Virgen. Entre tanto, Juan Diego estaba con la Santísima Virgen, diciéndole la respuesta que traía del señor obispo, la que oída por la Señora, le dijo: “Bien está, hijo mío, volverás aquí mañana para que lleves al obispo la señal que te ha pedido; con eso te creerá y acerca de esto ya no dudará ni de ti sospechará y sábete, hijito mío, que yo te pagaré tu cuidado y el trabajo y cansancio que por mí has impedido, vete ahora, que mañana aquí te aguardo”

            Al día siguiente, lunes, cuando tenía que llevar Juan Diego alguna señal para ser creído, ya no volvió, puesto que cuando llegó a su casa, su tío, llamado Juan Bernardino, había enfermado y estaba grave. Primero fue a llamar a un médico y le auxilió, pero ya no era tiempo, ya estaba demasiado grave. Por la noche, le rogó su tío que de madrugada saliera y fuera a Tlatelolco a llamar a un Sacerdote, que fuera a confesarle y disponerle, porque estaba muy cierto de que era tiempo de morir y que no se levantaría ni sanaría.

            Así que el martes, muy temprano, fue Juan Diego a Tlatelolco a llamar al Sacerdote, y cuando venía llegando al camino que sale junto a la ladera del cerrillo del Tepeyac, hacia el poniente, por donde tenía costumbre de pasar, dijo: “Si me voy derecho, no sea que me vaya a ver la Señora, y en todo caso me detenga para llevar la señal al prelado, según me previno que primero nuestra aflicción nos deje y primero llame yo de prisa al sacerdote, el pobre de mi tío está ciertamente aguardando” luego dio la vuelta al cerro, subió por entre él y pasó al otro lado, hacia el oriente, para llegar pronto a México y que no le detuviera la Señora del Cielo.

Continuará…

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