lunes, 27 de junio de 2011

Quería que supieras...

            Hola como estas, espero que bien, si, de verdad espero que estés bien, aunque no lo creas de esa manera…

            Bueno, pues sabes, te diré varias cosas que siento en este momento, y como lo digo, es en este momento, puede que después no sienta lo mismo, pero ahora así lo siento…

            Para comenzar, creo que estoy hablando con una persona que sería desconocida para mí, si, muchos dirán, pero es que él es tu… si lo sé, pero yo no te conozco como para decirte así, sé que lo eres pero no siento que lo seas…

            De niño, me hubiera encantado poder hablarte más seguido, sabes, cuando mi mamá me decía, oye Juan, escribe una carta para mandársela a tu… yo me ponía tan contento, no sabía que decir, tenía muchas cosas que contarte porque hablaba muy poco contigo, así que trataba de decirte lo que para mí creía era importante, lo sé, varias veces parecía más bien una carta a Santa Claus, que una carta para ti, pero así lo pensaba en ese entonces…

            Luego crecí, estuve en la secundaria, esperaba poder hablar contigo para contarte todo lo que me sucedía, pero era una vez al mes las veces que hablabas, muy poco, además que solías hablar más con mi mamá, lo entiendo es tu… pero yo quería hablarte y decirte algo más que un simple, ¿Cómo estás? ¿Cómo te ha ido en la escuela? Quería contarte sobre mis amigos, mis logros y donde es que estaba, pero no había mucho tiempo, la tarjeta se acababa…

            Seguí creciendo, y me daba cuenta que seguías existiendo, pero sólo como palabra, como la frase de, pero es tu… lo sé, así lo sentía durante la preparatoria, puesto que no hablaba ya casi contigo, mi madre era la que te contaba lo que pasaba conmigo…

            Recuerdo que después de cumplir 16 viniste a vernos, pero era muy poco el tiempo que estarías aquí, te invité a que me vieras, a que vieras lo que hacía cada semana, quería que te sintieras orgulloso porque lograba algo, salir actuando todos los domingos, escribir el guión cada semana, quería que te sintieras muy orgulloso de mi, pero al parecer eso no te importó, no quisiste ni siquiera pasar por mí, mandaste a mi madre para que fuera por mi mientras tu esperabas en el carro, porque decías: “Si entro, todos me van a ver y van a querer hablarme, no saldría en un buen rato, y lo que quiero es estar con ustedes”, si tal vez pasaría de esa manera pero solamente quería demostrarte que no era un inútil como lo has creído, porque sabes, crees que el ser útil es tener un maravillosos trabajo donde ganes mucho dinero, y al parecer no te importan mis logros si es que no tienen remuneración económica…

            Fuimos a otro lado, para “Salir en familia” porque si salíamos en Cocula, te reconocerían y no te dejarían tranquilo preguntándote cosas, yo iba muy molesto durante el camino, puesto que esperaba que me dijeras, estoy orgulloso de lo que haces, pero ni siquiera viste que hacía, lo que si recuerdo, es que durante el viaje viste a un pobre anciano por la carretera, quisiste ayudarlo, y mencionaste que algún día pondrías un asilo para que estuvieran los ancianitos, puesto que era más importante ayudar a un anciano que a un niño, porque un niño puede crecer, hacer su futuro y lograr mucho, está joven, pero un anciano ya no encuentra trabajo, nadie los quiere porque sólo son estorbos, entonces esas eran tus razones, sabes, eso me agradó, además de no saber que fueras así, te admiré por ello…

            Después seguí creciendo, y hablábamos mucho menos, creías que era por la vez que me molesté contigo, además por no estar nunca en los momentos importantes, pero sabes, la verdad no era así, las cosas malas que suelen pasarme las olvido, muy fácilmente, no guardo rencor a nadie por algo que me haya hecho, pero no hablaba contigo porque me enfadaba que siempre preguntaras lo mismo, que no te interesara saber más de mí, conocerme mejor, sólo preguntabas si ya tenía empleo, si seguía estudiando, como iba en la escuela y eso era todo, y mi vida personal, que hay sobre ello, mis logros, además también quería conocerte más, pero no te dejabas conocer, siempre ocultabas todo lo que te sucedía, jamás querías contarnos nada, por esas razones no quería hablar contigo, además de que siempre que contestaba me preguntabas, ¿Está tu madre?, que eso para mí es, “Me la podrías pasar”, así que por eso luego, luego te la pasaba y te dejaba hablando…

El tiempo ha pasado...
            Ya tengo 20 años, ya no soy el niño de brazos, ni el de 2 años, ni el de 5, ni el de 12, el de 16 o el de 18, ya eso quedó atrás, siempre quisiste dar lo “Mejor” a tu familia, pero eso ocasionó que dejaras de tener familia, no sólo el dinero es importante, sino el amor y la comunicación que se tiene dentro de la familia, son errores que se pueden cometer, cuestan muy caros luego, porque no se perdieron días, ni semanas, ni meses, fueron años perdidos, 20 años sin convivir como familia, a excepción de las veces que venías, tus venidas “Express” de una semana o menos… sólo recuerdo tres veces que hayas venido, no recuerdo más porque no te diste la oportunidad, ahora entiendes que hubiera sido mejor, pero como digo, él hubiera no existe…

            No te juzgo yo por lo que hayas cometido, tampoco te guardo rencor ni mucho menos, te agradezco mucho por el apoyo “Económico” que nos brindaste, nos ayudó mucho, pero eso se consigue muy fácilmente, el cariño creme que no, además, no te odio, simplemente no te conozco, así que espero que me entiendas si es que no te puedo decir Papá…

Atentamente tu hijo:
Juan Manuel Buenrostro Terán (Joanito Goodface)

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