martes, 17 de mayo de 2011

Papás, ¿Me pueden escuchar?


            Papás, me podrían escuchar algún día, pero quiero que de verdad me escuchen, no que sólo me oigan. Con estas palabras iniciaré la plática del día de hoy, que son palabras que más bien, van dirigidas a los padres de parte de su hijo.

            Papá, necesito contarte muchas cosas, no sabes cómo quisiera que me comprendieras, porque estoy muy cansado de ver que “Pretendas” que me entiendes, si verdaderamente no lo haces.

            No sabes con qué ganas he querido decirte muchas veces lo que me ha pasado durante el día, las cosas que he hecho, o las emociones que he tenido, pero, creo que hoy no será el día, porque hoy vienes cansado y no te puedo molestar con mis tonterías.

            Mamá, muchas veces he esperado que me demuestres tu amor, ese amor que dices tanto tenerme, que sienta yo verdaderamente que me quieres y que me estimas, yo sé que si me regañas y me castigas cuando hago algo malo es porque de verdad te importo, pero hay otras formas en las que me podrías demostrar el amor que me tienes. 

           Cómo extraño esas caricias que me dabas en mi cabello cuando era niño, como extraño esas palabras que me decías cuando llegaba de la escuela “¿Cómo te fue en la escuela?”, pero también entiendo que ahora no puedas hacer o decir todo eso, porque estás cada día más cansada o tienes que hacer otra cosa más importante, entiendo, tu tiempo es valioso.







            Yo no sé cómo es que muchas de las veces sacan conclusiones de lo que hago o de cómo es que soy, si es que no me conocen verdaderamente, no saben cómo es que me comporto verdaderamente porque no te das el tiempo para conocerme mejor, pero lo entiendo, no hay tiempo para tonterías…

            Me molesta que muchas de las veces me critiquen por cómo me visto, por cómo me peino, por las personas con las que me junto o insinúen cosas que yo no he hecho. Me molesta que digan que soy de tal o cierta forma; si no han tenido tiempo para conocerme y yo sé que a tu vecina o a la vieja que te viene a decir lo que “Hago” le haces más caso, además que para ella hay que dejar tiempo exclusivo, porque es la que te cuenta “Mi vida, lo que hago o dejo de hacer”.

            Bueno, acepto que si me he pasado en ocasiones, puesto que les he llegado a mentir, y en ocasiones digo que voy a tal lugar y me voy a otro lado, pero eso lo hago porque cuando te quiero contar de las cosas que me pasan o el por qué me gusta hacer algo, sólo me regañas y no te das el tiempo de Escucharme, yo sólo te oigo gritar y muchas de las cosas que me dices me lastiman y me duelen, porque no sabes cómo pasan realmente las cosas.

            Además tu Papá, cuando me hablas por teléfono, sólo hablamos unas pocas palabras, porque la tarjeta se te va a terminar, y no hablamos sobre lo que alguna vez quise contarte, sobre mis experiencias que he tenido, puesto que no estamos cerca y no nos vemos en años, pero tú siempre te has preocupado más porque no falte dinero en la casa que has olvidado lo que hay en ella, y no me refiero a las cosas materiales, sino a las personas que dejas tiempo sin ver “Por darles lo mejor”, pero sabes, aún no he encontrado una tienda en donde pueda comprar el tiempo perdido sin estar contigo, o alguna tienda donde vendan el cariño y comprensión que un padre puede tener con su hijo…

            Además, estoy cansado de que traten de corregir mis errores, cuando fueron ustedes mismos que cometieron los mismos, sabe, en esos momentos no quisiera una voz que me diga que hice mal, eso ya lo supe de la peor manera, necesito una persona que me escuche, me entienda, me comprenda y me estire la mano para ayudarme a salir del problema, porque ahorita que te tengo podrías ayudarme a corregir mis errores y no sólo regañarme, quien sabe después y no estés para ayudarme con esos errores que seguiré cometiendo porque nadie me ayudó a saber cómo salir de ellos.

            Bueno, creo que por el día de hoy, es todo lo que te diré, espero que lo hayan leído, y si no, te entiendo, no tienes tiempo de escucharme…

Te quiere, tu hijo
Joanito Goodface

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